El hecho de que el COVID-19 se transmita también durante la fase asintomática de la enfermedad ha llevado a que las autoridades sanitarias de nuestro país recomienden el uso de mascarillas como método de prevención. Y, aunque su efectividad para frenar los contagios continúa siendo objeto de debate (la OMS sigue sin recomendarla excepto en caso de estar contagiado), en España se ha generalizado su uso como método para combatir la pandemia.
Sin embargo, la escasez de mascarillas y la necesidad de usarlas a diario de quienes tienen que salir de casa cada jornada para trabajar o ir al supermercado, ha despertado la creatividad y el ingenio de muchos para crear sus propias mascarillas caseras. Si bien ya sabemos que su protección (en ambas direcciones) no puede ser comparable con la de las mascarillas tipo FPP, no son pocos los se ven obligados a optar por estas soluciones caseras para reducir las posibilidades de contagiarse o ser contagiados fuera de casa.
Dentro de las diferentes opciones que circulan por la Red para crear nuestras propias mascarillas caseras, encontraremos ideas más elaboradas, que requieren conocimientos de costura, por ejemplo. Aunque hay muchas soluciones sencillas que no requieren habilidades de costura y para las que apenas se necesitan materiales, todos ellos, fáciles de encontrar en cualquier casa.
Mascarillas con filtro de café
Los filtros desechables de café de las tradicionales cafeteras se han convertido en otra solución para crear mascarillas caseras sin necesidad de recurrir a la máquina de coser. De hecho, el grupo alemán Melitta, marca líder de este tipo de cafeteras ha combinado su línea de producción para comenzar a elaborar mascarillas que cumplen con una eficiencia de filtración superior al 98%.
Para aprovechar la utilidad de estos filtros de café y conseguir cierta protección podemos elaborar una mascarilla con ayuda de una grapadora, unas gomas elásticas, un poco de cinta adhesiva y un clip. Se trata, por supuesto, de mascarillas de un solo uso, que pueden resultar útiles en caso de que no dispongamos de las homologadas.
Mascarillas con filtro de aspiradora
La creatividad ha llevado a algunos a dar con soluciones tan ingeniosas como las de esta mascarilla elaborada a base de una bolsa de aspiradora. Para confeccionarla (ya sea con ayuda de la máquina de coser o a mano), su creadora nos propone usar los alambres que se incluyen en las bolsas de pan de molde para ajustar la mascarilla en la nariz. Además, añade un par de gomas en los laterales para sujetar la mascarilla en las orejas.
Otra versión más sofisticada a base de bolsas de aspiradora incluye una válvula creada mediante una impresora 3D, por lo que su elaboración se supedita al hecho de contar con uno de estos dispositivos.
En cualquier caso, son mascarillas de un solo uso, de no se pueden lavar y que debemos desechar si se humedecen.
Mascarillas con fundas de traje
La firma sevillana de invitada Cherubina nos ha enseñado a través de las redes sociales a confeccionar mascarillas higiénicas aprovechando el tejido de los clásicos portatrajes que seguro que todas guardamos en algún armario. Se trata del material conocido como «tejido no tejido» (TNT), del que también están hechas algunas bolsas y que es el mismo que se utiliza para las mascarillas. «La única diferencia es que tienen tres capas y estos (los portatrajes) solo una, ya que son bastante gruesos», explican desde la marca. Además, según señalan, la ventaja de este tipo de mascarillas caseras es que pueden lavarse en la lavadora con agua caliente e incluso plancharse, si es a baja temperatura.
Mascarillas con tetra-brick
El Instituto Andaluz de Domótica y Eficiencia Energética (IDEE) ha presentado un diseño de mascarilla que impide el contagio en ambas direcciones, elaborada a partir de un cartón de tetra-brick. Su efectividad es fruto de la combinación de materiales dispuestos en cinco capas: plástico, aluminio y cartón. En esta versión de mascarilla, la boquilla por la que sale el líquido se utiliza como filtro que permite además la respiración.
Esta solución de fabricación doméstica se puede reutilizar, en tanto en cuanto es posible desinfectarla con lejía y cambiar el filtro a diario (para lo que proponne una toallita húmeda).
Mascarillas hechas con bayeta
Este tipo de soluciones aprovechan otro tipo de tejidos sin tejer como son los de las bayetas de limpieza tradicionales. También se confeccionan fácilmente, tanto si preferimos usar una grapadora, como si preferimos darle unas puntadas con aguja e hilo para fijar las gomas.
Como ventajas, esta mascarilla puede incorporar un filtro en el interior, al estar confeccionada con dos capas y se puede higienizar en la lavadora con agua caliente.
Mascarillas con papel de cocina
El grosor de este tipo de papel que se encuentra en casi cualquier cocina también está siendo aprovechado para elaborar mascarillas caseras. Se trata de una de las soluciones más rápidas a la hora de conseguir una mascarilla, por lo que hay que tener en cuenta que su efectividad no es comparable a la de otras opciones como los que incluyen tejidos especiales.
En este caso, tampoco es necesario tener conocimientos de costura. Solo se necesita un poco de celo, una grapadora y gomas elásticas (que pueden aprovecharse de las que se usan para el cabello). Por supuesto, son mascarillas de un solo uso que, en caso de que comiencen a humedecerse, debemos desechar.
Mascarillas de tela
En las últimas semanas, costureras profesionales y aficionadas de todo el país se han puesto manos a la obra para confeccionar mascarillas de tejido 100% algodón, incluso con alegres estampados. Es su forma de aportar su granito de arena para frenar los contagios. La ventaja de este tipo de mascarillas de tejido es que pueden higienizarse en la lavadora con agua caliente tras cada uso.
Incluso podemos encontrar opciones de tutoriales de mascarillas de tela para quienes no saben coser ni tienen los accesorios apropiados para hacerlo. Ya sea con o sin pegamento (como en el segundo vídeo), son soluciones al alcance de cualquiera, que pueden servirnos para solucionar una necesidad puntual.
«Fuentes potenciales de infección»
Frente a la proliferación de este tipo de mascarillas de tela, la Organización Mundial de la Salud (OMS) avisa de que estas mascarillas caseras pueden convertirse en fuentes potenciales de infección, puesto que pueden contaminarse y retener la humedad.
Por otra parte, las autoridades sanitarias advierten de la falta de eficacia de las mascarillas caseras, así como de la sensación de falsa protección que pueden darnos, especialmente si no sabemos cómo manejarlas en su uso rutinario.
Sin embargo, Beatriz Novoa, investigadora del CSIC, señala que las mascarillas caseras suponen «una protección extra que podemos emplear además de no salir de casa (fundamental), de mantener la distancia de seguridad, etc».