Laura Opazo, conocida por su faceta como comunicadora de moda, acaba de lanzar su primer libro «Armario sostenible: Aprende a comprar de manera consciente e inteligente». Aprovechamos esta ocasión excepcional en su trayectoria para que responda a todas nuestras dudas y os presentamos esta completa guía sobre moda sostenible y consumo responsable.
¿Te preocupa quién y en qué condicionas confecciona tu ropa? ¿Qué tipo de material utiliza? ¿Qué haces con las prendas que ya no usas? ¿Has optado alguna vez por el alquiler de looks o de trajes de flamenca? ¿Y si lo que consumes está dañando el medio ambiente? Si todo eso te preocupa, esta entrevista te interesa.
¿En qué momento te diste cuenta de que el sector textil y nuestro consumismo están creando graves consecuencias medioambientales y sociales?
Hace unos años, empecé a tomar conciencia y a darme cuenta de que no me sentía cómoda alimentando a una industria que no estaba haciendo las cosas de una manera ética ni social, ni medio ambientalmente. Además, mi propia relación como consumidora era muy tóxica porque compraba de forma bastante irreflexiva, siguiendo de cerca las tendencias del mercado y dejando de lado mi propio criterio alentada por las tendencias pasajeras y la publicidad. Fue un cúmulo de cosas lo que me llevó a tratar de investigar y a cambiar mis dinámicas y así es como decidí transicionar hacia un consumo más responsable.
¿Qué opciones de moda sostenible tenemos a mano y cómo deberían ser para que se consumieran a nivel masivo? ¿Qué alternativas de consumo propones en tu libro para que seamos más sostenibles al comprar, al cambiar de armario, etc?
Para consumir de una manera más sostenible y consciente hay que partir de reutilizar lo que tenemos de una manera inteligente, reaprovechando y amortizando los recursos invertidos en ellos. Hay alternativas de consumo muy interesantes y que actualmente están en alza como el alquiler textil o fashion sharing, el mercado de segunda mano y de reventa vintage.
En el libro hablo también sobre la artesanía de vanguardia y el Made in Spain, como alternativas de consumo de proximidad e incido mucho en el propio cuidado de las prendas que dispensamos los consumidores cuando incorporamos algo a nuestro armario. De nada sirve comprar una prenda confeccionada de manera sostenible si cuando la lavamos no respetamos las instrucciones que indica su etiqueta. Además, usar ciclo largo de centrifugado, secadora y plancha generan mucho gasto energético y medioambiental que muchas veces es prescindible.
¿Consumimos por encima de nuestras necesidades?
No cabe ninguna duda. El consumo es algo en lo que participamos en mayor o menor medida desde que el mundo existe. Inicialmente, se hacía para cubrir unas necesidades básicas de subsistencia y posteriormente se sumaron otras de origen social que acabaron derivando en un tipo de consumo un tanto desvirtuado: el consumismo. Para satisfacer nuestras necesidades actuales, estamos consumiendo una cantidad de recursos equivalente a 1,75 planetas. Si seguimos a este ritmo en el año 2.050 necesitaremos el equivalente de casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales para mantener el estilo de vida actual. Tenemos que poner el freno.
¿Cómo controlar ese impulso de querer tener las últimas tendencias, más y más variedad en nuestro armario y a precios low cost?
Considero que el autoconocimiento es fundamental porque muchas veces nos dejamos arrastrar por las tendencias y compramos cosas que no necesitamos. Esto nos ayuda a ser conscientes de quienes somos, qué nos favorece y qué está alineado con nuestros valores. Parece muy obvio, pero no lo es Poca gente se viste observándose con detenimiento tanto por dentro como por fuera.
Fondo de armario básico y sostenible
Las prendas que tenga, sean muchas o pocas, mientras se utilicen. Eso sí, para que jueguen en nuestro día a día creo que es importante que mariden entre sí, que tengan buena calidad, sean funcionales y al mismo tiempo estilosas. Y fundamentalmente, que vayan con nuestro estilo porque de esta manera vamos a saber sacarles partido y a
dinamizarlas en nuestro vestidor.
Se habla mucho del concepto armario cápsula y está bien pero no tienen que ser las mismas para unos y otros ya que depende mucho de nuestro estilo de vida y nuestras necesidades diarias. Si bien es cierto que hay prendas comodín que en general epatan con más o menos todo el mundo como por ejemplo una camisa blanca, un vaquero, un vestido negro y un buen jersey de lana.
El fondo de armario está totalmente condicionado según el estilo de vida que llevemos, la zona donde residamos (no es lo mismo Canarias que Asturias) y las condiciones en las que estemos viviendo. Ahora en confinamiento quizá es más fondo de armario un look cómodo para teletrabajar que un traje de oficina.
Moda sostenible
Uno de los problemas que comentas en tu libro es la falta de educación y conocimiento sobre el valor real de las prendas en relación a la fast y low cost fashion
Sí, la industria low cost (no solo de moda, sino del resto de sectores) ha establecido un baremo de precios que hoy por hoy muchos consumidores piensan que es el real y todo lo que se sobresalga se interpreta como caro cuando lo que sí que es carísimo es el coste tanto en términos medioambientales, como sociales y económicos que derivan de hiperproducir de esa manera.
El objetivo es volver a educar a los consumidores en precios reales sin que se sientan estafados por pagar más. Pienso que el consumo tiene efecto boomerang y pagar poco por una prenda hecha en la otra punta del mundo tiene un efecto directo en nuestros salarios aunque no seamos conscientes de ello.