entrevista
Ramón Jiménez Fraile: «Magallanes era un Pimentel de España con sangre judía nacido en Oporto»
El historiador aporta descubrimientos novedosos en su libro 'La Vitoria de Magallanes' tras años de investigación
La Armada cerrará en Sevilla la celebración de la primera vuelta al mundo

El periodista, historiador y escritor Ramón Jiménez Fraile (Vitoria, 1957) ha publicado recientemente un libro que dará mucho que hablar en los próximos años por lo esclarecedor de su contenido y porque elimina sin tapujos muchos falsos mitos en torno a la gesta protagonizada ... por Magallanes y Elcano. Ahora que la semana que viene se culminan los actos del V centenario de la primera vuelta al mundo, es de obligada lectura la obra 'La Vitoria de Magallanes. El lado insólito de la primera vuelta al mundo' (Universo Letras) porque ofrece destacados hallazgos que este licenciado en Historia y Civilización por la Universidad de Nancy y en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra ha documentado tras años de investigación. El pasado viernes lo dio a conocer en Sevilla en un acto celebrado en el Círculo Mercantil.
—¿Cuáles son las principales aportaciones de este libro?
—La más fuerte es el origen de Magallanes, un personaje que ha sido denostado por traidor en Portugal y también en España. Se enfrentó con mano dura a un motín y ajustició a sus colegas castellanos. Durante mis investigaciones, localicé y estudié un códice del que se tenía conocimiento de su existencia en Portugal, pero nunca había sido transcrito. La fuente es muy fiable, ya que se trata de Manuel Severim de Faria (1584-1655), que estaba emparentado con Camoens y al que podemos considerar el primer periodista ibérico. El códice que este redactó estuvo durante siglos en el palacio en el que se alojó Leonor de Austria, la hermana mayor de Carlos V. Magallanes continuó siendo denostado en Portugal hasta que llegó Salazar.
—Tengo entendido que ese códice que ha permanecido oculto tantos siglos vincula a Magallanes con el primer conde de Benavente, João Alfonso Pimentel, del que era bisnieto a través de una rama bastarda.
—Hay dos elementos en ese códice. Gracias a un paleógrafo italiano experto en portugués antiguo y que trabaja en el Vaticano reproduzco en castellano las nueve páginas de la primera biografía de Magallanes. Este tenía un secreto como Colón: ambos murieron sin revelar sus orígenes. Es mentira que Magallanes naciera en la ciudad portuguesa de Sabrosa. El códice confirma que nació en Oporto, teniendo como componente materno a la que en Portugal llaman Aldonza de Mesquita Pimentel. Mesquita es un apellido judío que usaron los conversos. Por parte de madre Magallanes tiene un componente judío. El otro bisabuelo materno es João Alfonso Pimentel, primer conde de Benavente, un noble portugués que en la batalla de Aljubarrota traiciona al pretendiente luso a la corona, Juan I, y se pasa al bando de Juan I de Castilla. Pimentel era ya considerado un traidor en Portugal. Ahí está el germen de la traición de Magallanes a su país.
—¿Por qué no se ha investigado más en nuestro país la figura de Magallanes?
—Me sorprende que en España no haya habido ningún biógrafo de Magallanes. Stephan Zweig hizo una pieza literaria sobre su figura, pero sin investigación. Durante tres años he revisado toda la documentación que había sobre él. En este tiempo se ha hecho mucha conmemoración y festejo, pero no trabajo de campo. Entre los pocos descubrimientos destaca un trozo del testamento original de Magallanes que halló Juan Gil en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla; un documento del que ya había una copia completa. Los otros originales, de los que también había copias, son los que descubrió Borja Aguinagalde, director del Archivo Histórico del País Vasco. En una casa señorial gipuzcoana dio con unos legajos de Elcano firmados de su puño y letra.
—El libro es una declaración de principios desde el mismo título, ya que se habla de la 'La Vitoria de Magallanes' aludiendo al verdadero nombre de la nao en la que viajó, en vez del término 'Victoria', como tradicionalmente se ha conocido.
—Hay que partir del principio de que el castellano no estaba estandardizado en esa época. Ahora bien, el diccionario de Covarrubias (1611) no admite, de hecho, la palabra 'victoria' con c, sino 'vitoria'. La palabra no existe con c en castellano. Siguiendo a Juan Gil, doy una interpretación: la colonia portuguesa que habitaba en la Sevilla de la segunda década del siglo XVI se fija en el convento de la «Vitoria» (sic). En efecto, el convento de Triana, así como su matriz de Málaga, se llamaban de la Vitoria. En la batalla de Aljubarrota se encomiendan a la Virgen. João I construye el monasterio de Batalla e inicia el culto a Nuestra Señora de la Vitoria. La madre de Magallanes nace en la judería de Oporto. Cuando su hijo tiene 12 años, dicha judería pasa de llamarse el Olivar a denominarse el barrio de Vitoria, donde está el famoso 'miradouro'. Hemos llamado a la nao 'Victoria' cuando en todos los documentos aparece como 'Vitoria'. El barco pasa a llamarse 'Victoria' porque el relato de la primera vuelta al mundo se fabrica fuera de España en latín por extranjeros que emplean el término latino Victoria, incluido en grabados. Los extranjeros emplean el término 'Victoria' para la nao porque en el latín sí se contemplaba. Pero cuando escritores como Luis de Góngora o Lope de Vega se refieren a la embarcación, usan 'Vitoria' porque 'Victoria' no se había incorporado al diccionario del español. En Málaga se venera a la Virgen de la Victoria, pero en el pedestal de la escultura su nombre aparece como Vitoria. También destaco en mi libro que cuando regresó la nao, el emperador Carlos V decide reunirse con Elcano en la ciudad de Vitoria. El nombre de la nave y de la ciudad era el mismo. Si siguiéramos usando 'Vitoria' para este barco hubiéramos unido a Portugal, el País Vasco y Andalucía.

—¿Por qué esta gran gesta fue tantos años ignorada en España?
—Durante tres siglos no se habló nada de esta primera vuelta al mundo en nuestro país. El episodio de las Molucas tuvo muy poco recorrido en España. En 1525 se organiza otra expedición en la que muere Elcano y se da cuenta de que la ruta del Pacífico que han abierto es impracticable y una fuente de problemas. Dicho episodio cierra definitivamente en 1529 con el tratado de Zaragoza. En España no se ha dado importancia a la vuelta al mundo como en otros países de Europa. Los españoles habían protagonizado la gesta, pero la difusión del relato se hizo en latín. Elcano entra en la historia de España en el siglo XIX. Hasta esa época nadie había oído hablar de él. El primer retrato de Elcano fue de un editor alemán que lo representó como un hombre muy viejo. Hasta Zuloaga lo pintó con una boina como si fuera un carlista.
«No es cierto que la nao 'Victoria' desapareciera, hay textos que documentan que estaba en Sevilla hacia 1580»
—En su prólogo, Manuel Pimentel habla de que «el autor de este libro va a poner patas arriba no la gesta en sí, sino la manera en la que ha sido contada a lo largo de los siglos».
—Esa me parece una idea interesante. Con esta hazaña histórica otra de las cosas que damos por hecho es que la nao 'Victoria' desapareció o se hundió. Si vas a Oxford una de las piezas que mejor conservan es una silla de madera del corsario Francis Drake. Aquí Gonzalo Fernández de Oviedo (1478-1557) dice que la nao desapareció volviendo del Caribe, pero no hubo más fuentes que lo corroboraran. He rescatado relatos de Sevilla de finales del siglo XVI que decían que el barco se abandonó en la propia ciudad. Hace cien años el códice original del capitán Gonzalo Fernández de Oviedo fue dañado y desaparecieron unas páginas. Yo he hallado esas páginas en California y en estas se relataba que la nao 'Victoria' estaba abandonada en las Atarazanas de Sevilla hacia 1580. Hasta Bougainville llegó a decir que el barco estuvo en Sevilla. Yo he documentado todo el comercio que se hizo con el armamento y cómo se trapichearon las piezas de la nao. Casi todo lo que sabemos de la primera vuelta al mundo en realidad se conoce gracias al diez por ciento de la documentación consultada en el Archivo de Indias. En el siglo XIX la cosa se paró. El Archivo de Indias tiene un noventa por ciento de documentos que no se han examinado nunca. Si hubiese desaparecido la nao Victoria habría un documento que lo testificaría, pero no existe tal. En vez de haber gastado tantos millones de euros en celebraciones por el V centenario, se tendría que haber invertido esos fondos para pleitear y tratar de recuperar las hojas que fueron arrancadas del códice de Fernández de Oviedo. Como historiador no tengo un problema con las tradiciones, son las tradiciones las que tienen problemas con la historia. Se debería rescatar la memoria de la nao 'Vitoria', que no desapareció en el mar.
—¿Qué le parecen los actos que se van a organizar en Sevilla la semana que viene con los que se clausurará este V centenario de la primera vuelta al mundo?
—Pienso que está muy bien rememorar estos acontecimientos. Me parece muy bien que festejemos esa primera vuelta al mundo. Pero como historiador creo que hemos perdido la oportunidad de avanzar en el conocimiento y de hacer un relato exportable. En países como Alemania u Holanda nadie ha oído hablar de estos eventos en los últimos tres años. Y sé lo que digo porque llevo muchos años viviendo en el extranjero.
—¿Cree que en estas celebraciones que se han realizado en estos últimos tres años España y Portugal han ido de la mano?
—¿Cómo van a ir de la mano si habían prometido promover una declaración de la UE sobre la primera circunnavegación que nadie ha visto? Las rivalidades de hace quinientos años se han vuelto a reproducir. Lo de hace cinco siglos era la Carrera de Indias. Lo que no tiene sentido es hacer una especie de capillita. Había más portugueses en la expedición que vascos y el doble de italianos que castellanos. Fueron también el triple de franceses que de gallegos. Hemos desaprovechado la ocasión de contar un relato para la humanidad y europeo en la capital del mundo, que era Sevilla. Hemos desperdiciado la oportunidad de haber hecho un discurso universal. Esta gesta significó la primera vez que la humanidad tuvo una conciencia global y no le hemos dado importancia. Que no le echen la culpa al Covid. En esa época el buque-escuela Juan Sebastián Elcano hacía una singladura dando la vuelta al mundo y el buque-escuela Sagres portugués hacía lo mismo, pero contando el relato contrario. Hemos reproducido las tensiones de hace quinientos años como si no hubiese pasado nada. No ha habido estudios ni trabajos de campo conjuntos. En el verano de 2020 la única labor pedagógica para niños españoles y portugueses la hice yo para la Fundación La Caixa. Ahí conté que la cuarta parte de la tripulación de la Armada de Magallanes eran niños.
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