La telaraña más grande del mundo se encuentra en el Parque Nacional de Madagascar (África). Sus medidas: 25 metros de largo y casi tres metros cuadrados. Su descubridor: Ingi Agnarsson, catedrático auxiliar del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico. Una Corteza de Darwin ha sido la tejedora.
La Corteza de Darwin arma sus redes por encima de los lagos y ríos, con el centro de la red sobre el agua, ruta de paso habitual de insectos. «Un hábitat que ninguna otra especie puede utilizar», señala Agnarsson. Los científicos no son capaces de explicar cómo sujetan los extremos a los lados de los afluentes.
La telaraña hallada es capaz de capturar hasta 30 presas a la vez. Y la seda con la que está confeccionada ha resultado ser el material biológico más resistente conocido hasta la fecha. «Combina la fuerza con la elasticidad, por lo que antes de romperse es capaz de absorber diez veces más de energía que el material con el que se fabrican los chalecos antibalas», explica el profesor.
La mayor parte de la «trampa mortal» tiene que ser reconstruida casi a diario, debido a los impactos de los pájaros y la fuerza del agua.
El equipo puertorriqueño recogió a varias hembras de la especie para estudiar el tipo de seda que producían.
«Existen alrededor de 40.000 especies de arañas en el mundo y cada una de ellas pueden producir hasta siete clases de seda diferente. Sin embargo, más del 99.99 por ciento de la seda de las arañas está aún sin estudiar», aclara Agnarsson.





