Columnas

Columnas / NO DO

Cofradías de progreso

«Las hermandades sevillanas, ora penitenciales, ora rocieras, están dejándose manipular una vez más por el poder político»

Día 31/01/2011 - 23.16h
Hay rancios de nacimiento y de vocación. Existen los rancios que llevan ese rasgo grabado a fuego -de cirio, naturalmente- en el ADN y rancios que se van haciendo con el paso del tiempo: paso de palio, por supuesto. Al fin y al cabo, los rancios nos reímos de nuestra forma de ver la ciudad, de nuestras manías y nuestras obsesiones, de esa manera de vivir que linda con la neurosis en cuanto las vísperas asoman la cabeza a través de estos cielos azules donde escrutamos los abriles presentidos. Porque ser rancio no es más ni menos que ser un clásico con todos los avíos del puchero, incluido el tocino cuyo sabor nos pone en contacto con la rancidez más espesa.
Los progres se ríen de los rancios hasta que llegan las campañas electorales y se deslizan suavemente por el tobogán de la demagogia. Entonces el rancio los espera con la puyita bien afilada o con las banderillas en perfecto estado de revista: de revista cofradiera, claro está. Puyas, banderillas… y Espadas, que se ha descolgado con una de esas promesas electorales que no se cree ni el que las pronuncia. ¿Cómo piensa convertir el convento de Santa Clara en un local de ensayo para las bandas de cornetas y tambores? Al final tiene razón Torrijos cuando dice que este candidato de moqueta y despacho no tiene ni idea de la ciudad. Porque ya no se pueden anunciar más tonterías por metro cuadrado.
Si Espadas se descuelga con esa promesa a bombo y platillo -de agrupación musical, por favor- su compañero de partido Fran Fernández anuncia la concesión de una réplica de la medalla de la ciudad a la hermandad rociera del Cerro del Águila, que por algo es de su distrito. ¿Con qué motivo? El mismo que le ha servido al neorrociero Torrijos para hacer lo propio con la hermandad de su laica canonjía: Sevilla Sur. Si se concede esa réplica a una hermandad que celebra su XXV aniversario fundacional, a Triana habría que darle ocho medallas por sus dos siglos de historia. Y a Los Negritos no digamos…
Todo sea por el voto. Las hermandades sevillanas, ora penitenciales, ora rocieras, están dejándose manipular una vez más por el poder político. Si ya hicieron eso durante los años del franquismo para dar lugar al nacional-catolicismo del que se desprendieron con la llegada de la monarquía parlamentaria, ahora vuelven a ponerse a disposición de los barandas de turno en una vuelta de tuerca -o de perno, que es más propio de estos casos- hasta parir ese engendro que podríamos bautizar como local-capillismo.
Si esto sigue así, dentro de poco escucharemos hablar de las cofradías de progreso. «¿Tu hermandad es de progreso o sigue anclada en los dictados de la tradición?» Buena pregunta para una respuesta adecuada: «Nosotros tenemos la medalla del Distrito Cofrade Suroeste, el pergamino de la Delegación de Fiestas Medianas y el título de Real, Pontificia y Progresista». Y a quien Fran Fernández se la dé, Torrijos se la bendiga.
Búsquedas relacionadas
  • Compartir
  • mas
  • Imprimir
publicidad
Lo ?ltimo...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.