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Columnas / economista en el tejado

Abejas en el avispero

En la condena política y mediática a Ruiz-Mateos existe el peligro de confundir las abejas laboriosas con las avispas

Día 01/03/2011 - 07.09h

El «revival» o secuela de «Rumasa I» continúa estando de actualidad y atrayendo espectadores, de manera que habrá que preguntarse dónde está el morbo, si en el 28 aniversario, si en los actores, si en los hechos o en los afectados. La Televisión pública nacional le concedió el privilegio de figurar el sábado en Informe Semanal junto a la revolución en Libia, y esta gente tiene olfato —los de la tele, no los libios— y experiencia para detectar qué tiene interés y cuáles son las claves del éxito en audiencia. Descubrir a estas alturas que Ruiz Mateos es un personaje pintoresco, poco escrupuloso y demasiado «echao p'alante» no merece ningún premio a la perspicacia, ni tampoco admitir que sus actuaciones rozan lo delictivo como la cocina china bordea a veces lo tóxico. En su pulso con Boyer allá en 1983, ganó la soberbia, la estricta legalidad y el poder político sobre la picaresca, las irregularidades y el descaro, aunque la balanza la acabó inclinando en el Tribunal Constitucional un solitario voto de calidad de su presidente. Ni Ruiz Mateos ni Boyer me son especialmente simpáticos, pero a estas alturas de 2011 no es difícil reconocer quién en los últimos quince años ha hecho más (quizá poco ortodoxamente) por la actividad productiva. En 2009, propuse a mis alumnos de Gestión Financiera el caso de los pagarés que estaba emitiendo Nueva Rumasa por aquello de analizar su publicidad y debatir sobre su legalidad, su oportunidad y sobre las actuaciones de la CNMV. Mi sorpresa fue que —más allá de los pagarés de marras— buena parte de la clase veía con admiración la figura del empresario jerezano. Recordando aquello, me he puesto a cavilar sobre algunos elementos atenuantes o indeseados efectos colaterales relacionados con la actualidad. Digamos que la situación actual de «preconcurso» de acreedores de algunas empresas «rumasinas» es compartida por cientos (¿miles?) de empresas (¿naciones?) en España (¿en el mundo?) y que, si posible fuera, en ella estarían incursas todas las administraciones públicas. El atasco de los tribunales de «lo mercantil» y la proliferación de embargos de Hacienda y de la Seguridad Social son inquietantes indicadores. Algunos de mis colegas académicos se han puesto a esgrimir las «inmutables» reglas de las finanzas con olvido de lo que es la realidad empresarial de cada día. Empresas, entidades financieras y el mismo sector público financian inversiones a largo con pasivos a corto que deben renovar continuamente. Rasgos de financiaciones «piramidales» —ocultas entre refinanciaciones y redescuentos— se encuentran más o menos transitoriamente en la vida de las instituciones, por no hablar de nuestro sistema de pensiones, ejemplo vivo y necesario de «piramidalismo» y reparto. Los tenedores de pagarés ya fueron sobradamente advertidos y además tienen derecho a reclamar legalmente. En la condena política y mediática a Ruiz Mateos existe el peligro de «tirar el bebé con el agua del baño», de confundir las abejas laboriosas con las avispas. Que se nos frustren las pocas vocaciones empresariales en una tierra donde se prefiere ser funcionario o prejubilado en un buen ERE. Que se pierda el escaso prestigio de seriedad y esfuerzo que nos queda.

tinlo@economistaeneltejado.com

http://www.economistaeneltejado.com/

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