Empujado por el fútbol de la Champions, «Hace falta valor» hizo una buena faena en su debut en Canal Sur. Un 17 por ciento de cuota de pantalla, esto es, 3,2 puntos por encima de la media de la cadena, suponía cortar las dos orejas y el rabo. Los pañuelos los sacaron 639.000 telespectadores que conformaron su audiencia media. Enrique Romero, el periodista taurino más entusiasta que ha aparecido por televisión, supo elegir un buen cartel para el día fuerte de esta feria. La segunda jornada, mejor todavía, porque la presidencia catódica le premió con un 18,1 por ciento de share(803.000 espectadores). Cuando la empresa contrató a figuras con menos caché, las gradas de la plaza empezaron a despoblarse: 12,9 y 13,8 las siguientes noches.
El programa, un docu-reality demasiado cañí, bascula entre ciertas dosis de divulgación y el humor fácil del revolcón. Con El Koala o los compadres José Manuel Soto y César Cadaval como concursantes, la gente seguro que se hartaría de reir, pero también más de un aficionado purista se habrá sentido decepcionado. Muchos no habrán entendido que el director de uno de los programas taurinos televisivos más galardonados —«Toros para todos»— haya derivado en esta apuesta, que demasiadas veces está más cerca del Bombero Torero que de la esencia de la tauromaquia. Hace falta valor.
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