La entrada en invierno de frentes procedentes del océano Atlántico por el noroeste peninsular -que origina vientos de dirección suroeste, constantes y energéticos- y el anticiclón de las Azores, que en verano entra en forma de cuña en Galicia -dando lugar a vientos de dirección noreste, suaves, aunque en ocasiones muy energéticos- hacen de esta Comunidad autónoma una zona óptima para la instalación de parques eólicos. No en vano, Galicia es la cuarta potencia eólica de Europa, por detrás de Alemania, resto de España y Dinamarca, y la sexta del mundo, precedida también por Estados Unidos e India. Esta comunidad consume el 63% de la energía eléctrica total que produce. El parque eólico gallego cubre el 21% del consumo doméstico. Hacia este punto geográfico se vuelven muchas miradas en época de crisis. Ya desde 2008 FCC apostó fuerte por esta fuente de energía renovable, con la adquisición de 14 parques eólicos, varios de ellos en Galicia, que dieron origen a su unidad de negocio, FCC Energía SA.
A unos 50 kilómetros de Santiago de Compostela, rodeado de una fauna y una flora excepcionales, entre caballos salvajes y vacas, FCC Energía cuenta con tres parques eólicos denominados Serra da Loba, Monte Seixo y Serra do Cando, que suman una potencia total instalada de 100,21 MW. El parque eólico tiene una extensión de 8.000 metros cuadrados y está compuesto por aerogeneradores de 55 metros de altura, el equivalente a un edificio de 23 plantas. Las palas de estos modernos molinos de viento giran a un máximo de 30 vueltas por minuto.
Temporada alta
Entre octubre y abril se genera la mayor cantidad de energía, siendo la estación invernal donde se registran los mayores picos. En verano, hay días de mucha generación, aunque las máquinas sufren problemas de refrigeración debido a los vientos cálidos. Sin embargo, la energía eólica no se acumula. En un día de máxima producción en los parques, energías que sí pueden ser controladas, como la térmica, reducen su generación y le dan preferencia a la eólica para sacar más rendimiento a esta fuente renovable y limpia.
Un aerogenerador de 1.300 kilovatios aporta la energía eléctrica que consumen mil viviendas, equivale a dos mil barriles de petróleo, y evita 3.000 toneladas de dióxido de carbono. No produce emisiones contaminantes, ni genera residuos, salvo los de fabricación de los equipos y el aceite de los engranajes, que están debidamente gestionados. La eólica además fomenta un denso tejido empresarial relacionado con la fabricación de componentes, crea puestos de trabajo directos e indirectos y su instalación es compatible con otros usos del suelo, como la ganadería.


