Sin revistas y con mascarillas: así será volver a la peluquería tras el confinamiento

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  • HACE 5 meses, 23 días

Ni revistas, ni compañeras de charla mientras nos sube el tinte. Las peluquerías se transforman estos días en un tiempo récord para recibirnos acatando los requisitos sanitarios impuestos por la pandemia

Las fases de desescalada anunciadas por el Gobierno esta semana permitirán al pequeño comercio reabrir sus puertas a partir del 4 de mayo. Entre ellos, las peluquerías, que se enfrentan a esta reapertura con gran incertidumbre y cierto caos a causa del reducido margen de tiempo y la falta de concreción a la hora de fijar los requisitos por parte de las autoridades sanitarias.

Principalmente, en lo relativo al aforo, cuestión determinante a la hora de decidir si conviene reabrir o no un salón. Y es que el Gobierno se ha limitado a indicar como condición «la atención individual de los clientes», lo que está dando lugar a diversas interpretaciones. «Cada uno ha entendido una cosa diferente. No sabemos si se refieren a un cliente por local o a un cliente por empleado», explica el peluquero Adonay Sevilla, dueño de un salón con el mismo nombre en la capital hispalense.

Si duda, la diferencia entre una y otra interpretación es notable y de ello dependerá que muchas peluquerías decidan o no abrir sus puertas. «No sé si volver a dar de alta a mis empleados o solo a un porcentaje en función del aforo. Lo que no voy a hacer es a sacarlos del ERTE sin tenerlo claro, porque no habría vuelta atrás», asegura Adonay.

Un gran cambio en tiempo récord

Si hay algo en lo que todos los estilistas coinciden es en la premura con la que se están viendo obligados a preparar su vuelta. «No estamos preparados», asegura el peluquero Manu Luna, propietario de un salón en el centro de Sevilla. Muchos como él hacen acopio estos días a marchas forzadas del material necesario para cumplir las medidas de higiene y desinfección. Una tarea que no está resultando fácil, según nos confirman la mayoría de estilistas. Por un lado, por la inversión que supone y, por otro, por el escaso margen de tiempo que les ha dejado el anuncio de la reapertura.

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«Si no tenemos material no podemos abrir porque no podemos dar garantías de higiene», señala la estilista Ana Espejo, quien además asegura haber empezado a buscar material ya desde días antes del anuncio.

Por suerte, a falta de medidas oficiales concretas para el sector, las casas comerciales de peluquería están distribuyendo entre sus salones asociados protocolos detallados que garanticen la higiene y desinfección constante en los locales. También estas firmas están facilitando el contacto con los proveedores de los nuevos materiales que estarán presentes en nuestras peluquerías: mamparas, mascarillas, geles hidroalcohólicos, pantallas protectoras, etc.

Mientras, los teléfonos no dejan de sonar en las peluquerías con llamadas de clientes (sobre todo clientas) que necesitan con urgencia un retoque de raíces, de mechas o un buen corte de pelo. Para ellos, para todos nosotros, también todo será muy diferente al cruzar la puerta de los salones después de este confinamiento:

Aforo reducido

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A falta de concretar si la norma permite en la fase 0 un cliente por local o por colaborador (siempre sin simultanear servicios), lo que está claro es que la premisa principal de cara a la reapertura de las peluquerías será la distancia física obligatoria de 2 metros entre personas.

Esta medida implica una redistribución de los espacios y una reducción en el aforo del local. Por ejemplo, cuando los lavacabezas o los tocadores no tengan la separación suficiente, habrá que dejar uno libre entre cliente y cliente. La otra opción será instalar mamparas entre estos puestos para garantizar la separación, medida que van a implantar en el salón Adonay Sevilla.

Ya en la fase 1, el aforo de las peluquerías se verá limitado a un 30%. Después se ampliará a un 40% en la fase 2 y a un 50%, en la tercera y última. «La gente se va a encontrar con problemas a la hora de coger cita», advierten desde Adonay Sevilla, lo que corrobora Manu Luna: «Estamos ya a tope».

Solo con cita previa

Tras el confinamiento, no será posible esperar turno para ser atendidos dentro de la propia peluquería si no se garantiza el espacio de seguridad necesario. Así, los profesionales de las peluquerías deberán garantizar mediante el sistema de cita previa que no hay contacto entre los clientes. Esto implica, dependiendo del tamaño del local y sus características, que quizá algunas veces el cliente se vea obligado a esperar su turno en la calle.

Las peluquerías además tendrán que reservar un horario de atención preferente a los clientes mayores de 65 años, como colectivo de riesgo. Asimismo, se recomienda sustituir las clásicas agendas de papel que aún se seguían utilizando en algunos salones, por formatos informáticos en busca de una mayor higiene.

Por otra parte, desde muchas peluquerías, como la de Manu Luna, se enviarán los datos de la cita previa (vía whatsapp o e-mail) a cada cliente por si fueran necesarios para justificar el desplazamiento en caso de que la policía se lo requiera.

Materiales desechables

Las casas comerciales de peluquería recomiendan emplear materiales de un solo uso con cada cliente para evitar la contaminación. Esto implica que tendrá que haber una nueva zona en el salón para almacenar y tener a mano estos materiales desechables requeridos para cada servicio. Hablamos de capas, protegecuellos, batas, toallas, mascarillas, etc. Superficies de contacto con el cliente como la zona del cuello de los lavacabezas pueden ser protegidos con film transparente que se desechará tras casa uso.

A la hora de tirar estos materiales tras cada uso, los profesionales deberán hacerlo en contenedores con bolsa de plástico y tapa.

Recepción del cliente

La recomendación general es que, siempre que sea posible, las puertas del establecimiento permanezcan abiertas para evitar que los clientes la manipulen. Aún así, habrá que repasar pomos, tiradores y barandillas tras recibir a cada cliente. Además, se recomienda que los profesionales cubran las prendas que se quiten en fundas de plástico desechables similares a las de las tintorerías.

Además, en la entrada de las peluquerías deberá haber gel hidroalcohólico para que los clientes se higienicen las manos al entrar y salir del establecimiento.

Macarillas

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Cuando la distancia mínima de seguridad (2 m) no sea factible, por ejemplo, cuando el peluquero tenga que realizar el servicio al cliente, será obligatorio el uso de mascarillas. En algunas peluquerías como Adonay Sevilla y Manuluna Royal Hairdresser están optando también por llevar pantallas protectoras de plástico para incrementar la seguridad.

Además, los salones pueden ofrecer a sus clientes mascarillas faciales para aumentar el nivel de protección durante las sesiones. Tanto si las proporcionan, como si es el propio cliente el que la lleva, es recomendable que tengan sujeción en las orejas para no interferir en el trabajo del peluquero.

En caso de usar guantes se recomienda desecharlos tras cada tarea o higienizarlos con gel hidroalcohólico, aunque el uso de estos no es imprescindible.

Ropa y calzado de trabajo

Para una máxima higiene, los profesionales deberán llevar uniformes y calzado cuyo uso se reduzca exclusivamente al salón, así como lavar las prendas que lo compongan a un mínimo de 60º. Para ello, deberán quitárselo para salir del salón y meterlo en una bolsa de plástico para transportarlo. El calzado usado durante la jornada no podrá salir del establecimiento y es aconsejable que sea lavable a la temperatura indicada. Tampoco deberán usar bandoleras para portar las herramientas de peluquería.

Superficies vacías

Para garantizar una máxima higiene, se recomienda retirar los productos a la venta habitualmente expuestos en mostradores, tocadores y estanterías y solo el estilista podrá manejarlos. Esto facilitará y agilizará la desinfección de superficies y herramientas tras cada servicio a cada cliente.

Igualmente, los probadores de producto hasta ahora disponibles en los salones de belleza deberán ser retirados.

Nada de revistas

Siempre han sido un objeto inherente a las peluquerías. Pero ahora tendrán que desaparecer para garantizar la higiene. «Suerte que tenemos hilo musical y wifi para que los clientes se puedan entretener al menos con sus dispositivos», reflexiona el peluquero Manu Luna.

Limpieza de las herramientas

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Aunque se recomienda en lo posible utilizar materiales y herramientas desechables, la higienización de las reutilizables será necesaria tras cada uso. Además se recomienda seguir una rutina similar a la de los dentistas. Esto es, que cada profesional trabaje con un kit de herramientas limpias en cada servicio, evitando compartirlos. Tras cada uso, se recomienda retirarlos para su desinfección.

En cuanto a los productos de peluquería (champús, lacas, desenredantes, también será necesaria la desinfección del embalaje externo tras cada uso. En los casos de productos sin dosificador (como tarros), se recomienda el uso de herramientas desechables como espátulas para extraer cantidades, evitando introducir las manos.

Pago con tarjeta o bizum

Como en el resto de establecimientos, es preferible el pago con tarjeta o sistemas de pago como Bizum para evitar la manipulación de efectivo. Pero, en caso de que no quede más remedio, las peluquerías deberán evitar el contacto directo, haciendo uso de un recipiente donde el cliente pueda dejar el dinero.

Al despedir a cada cliente, el profesional deberá desinfectar los materiales y superficies utilizados para el cobro.

Higiene de manos

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El lavado de manos por parte de los profesionales será una acción mucho más frecuente de lo que ya era antes del estado de alarma. Así, peluqueros y colaboradores tendrán que hacerlo antes y después de trabajar con un cliente, después de tocar dinero, tarjetas de crédito, barandillas, pomos y tiradores de las puertas. Por supuesto, cuando sus manos estén contaminadas con secreciones respiratorias, así como antes y después de ponerse o quitarse los guantes y la mascarilla.

Gestión de residuos

Todos los materiales han de depositarse en cubos de basura con bolsa y tapa, preferiblemente con apertura mediante pedal para evitar la manipulación con las manos. Se recomienda cambiar las bolsas con frecuencia, como mínimo, a diario, realizando la limpieza de los contenedores tras cada cambio.

Para el limpieza entre servicios se recomienda que la clásica escoba de las peluquerías sea reemplazada por aspiradoras o mopas, ya que la primera levanta partículas.

Olor a desinfección

Si bien hasta ahora las peluquerías contaban con un aroma característico fruto de la combinación de los productos que habitualmente se usan (lacas, decolorantes, champús, desenredantes, etc.), ahora el olor a lejía o desinfectante será habitual en los salones. La lista de limpiadores desinfectantes autorizados disponibles para esta tarea es amplia.

¿Incremento de precios?

Como consecuencia de la implantación de las nuevas medidas de higiene, algunas peluquerías podrían reflejar esa inversión adicional en sus precios. No tanto por el uso de desinfectantes y productos de limpieza como por el de los materiales desechables individuales. Aunque, según nos señalan algunos profesionales, eso dependerá del tipo de peluquería y su posicionamiento.

Teresa Ródenas

Teresa Ródenas

Redacción Bulevar Sur
Teresa Ródenas

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