Día Internacional del Yoga: ¿Cómo se ha insertado en Sevilla esta práctica?

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  • HACE 2 meses, 29 días
Día Internacional del yoga

Vamos a una clase con @Letiyoyoga, una sevillana que se ha convertido en profesora en La India y que ha traído a su ciudad su forma de entenderlo

Este 21 de junio se celebra el Día Internacional del Yoga. Pasaría completamente desapercibido si esta práctica no fuera una tendencia que cada año cautiva a más y más personas. También en Sevilla se han multiplicado los centros especializados en yoga así como las clases particulares y la oferta de los diferentes gimnasios.

Para celebrar esta jornada, asistimos a una de las clases de Leticia en Los Remedios (en Instagram @letiyoyoga), una sevillana que se enamoró del yoga cuando vivía en Singapur. Ahora ha adaptado todos sus conocimientos para transmitirlos a los muchos que quieren acercarse a esta práctica que aporta salud de cuerpo y mente. «Cada vez hay más interés y aceptación en Sevilla. He notado el crecimiento y también la educación en el saludo, las palabras, las posturas…», cuenta a Bulevar Sur.

En yoga, según nos cuenta, no hay niveles solo tienes diferentes opciones de cada tipo de postura para poder llegar hasta tu límite. «Cada uno practica en su nivel. Yo puedo abrirme de piernas, pero si alguien no puede, no significa que no esté aprovechando de los beneficios de ese ejercicio. Cada uno trabaja su límite.

Hablamos de una práctica para todo el mundo, siempre se avanza, pero nunca se vuelve fácil, a mí me sigue costando», asegura Leticia. Por eso cada verano se «escapa» un mes a uno de los destinos principales del yoga como Bali o La India para seguir estudiando. «Sigue llegando gente sin saber, por curiosidad, porque les han dicho que es bueno para la espalda, otros piensan que es demasiado relajado, otros han visto las posturas chulas que cuelga un famoso en Instagram y quieren hacerlo…»

Día Internacional del yoga
Foto: @letiyoyoga

En esta clase, con pocos alumnos, se siente la cercanía de Leticia y la concentración total del resto de alumnos. La mayoría aplastante es femenina, aunque hay varios chicos asiduos. Las edades son variadas, desde chicas jóvenes de unos 25 años a señoras que superan los 60. ¿Qué pasa con los hombres? «Quizá porque son menos flexibles se pueden desmotivar, algunos se sienten ridículos. En cambio, en la India es muy habitual que los hombres practiquen yoga y muchos son profesores», asegura Leticia.

¿Por qué se han enganchado? «Sobre todo para mejorar los dolores de espalda, llevo tres años en yoga y es lo mejor que me ha pasado. Antes iba a Pilates, nadaba, intenté de todo y nada me ha ayudado como esto», explica una de las asistentes. Es uno de los perfiles más habituales, explica Leticia. Otra es la típica mujer súper deportista que  ha probado todo tipo de disciplinas, ¿cómo no iba a aficionarse también a esta práctica de moda? Tanto que lleva más de un año asistiendo a clases.

Leticia se sacó el certificado de profesora de yoga en la India y asegura que durante esos estudios profundizó en movilidad, anatomía, filosofía del yoga, los chakras, cómo una respiración de calidad lleva sangre oxigenada a los órganos y eso tiene un efecto antioxidante, los beneficios de las posturas invertidas…

Vinyasa Flow Yoga

Día Internacional de Yoga

«Aquí no podría enseñar el yoga tal como lo aprendí porque somos diferentes y podrían reírse o incluso aburrirse, por eso lo he adaptado y lo que hago es Vinyasa Flow Yoga con música, coreografías y estilos que encajan con nuestra forma de ser sin perder lo más importante». Prepara tu mente y tu cuerpo para las asanas (las posturas de yoga) que van a hacer que esta clase sea mucho más de lo que imaginas. Si pensabas que esto era para relajarse o algo relacionado con la meditación… ¡te has equivocado!

«El Vinyasa Flow Yoga incorpora la respiración al movimiento. Se realizan una serie de posturas encadenadas en forma de secuencia siempre diferente, cada día la clase es diferente. En común pues están los saludos al sol y las vinyasas que unen unas posturas con otras. Vinyasa nace de la unión de dos grandes escuelas que son Hatha y Ashtanga».

Namasté. Comenzamos. Los cinco minutos iniciales de concentración (meditación-respiración) son claves y, según nos cuenta otra de las asistentes también tener «feeling» con la profesora. Sus palabras guiarán tus movimientos, marcarán el ritmo de tu respiración y te servirán como referente para hacer ese esfuerzo extra que necesitas para conseguir tu nuevo objetivo. Puedes llegar un poco más lejos. Prepárate para mover todo el cuerpo, desde el primero al último músculo, y tomar conciencia de tu cuerpo.

Leticia respeta el yoga y su filosofía tanto que admite que no se mete en «temas espirituales», pero sí tiene claro que a cada uno le sirve la práctica para algo diferente a nivel personal y que todas esas opciones son buenas. «Yo consigo desenchufar de todo lo demás», explica. «Salía feliz de mis clases, hubiera tenido un día bueno o malo y el yoga se convirtió en lo único constante en mi vida estando tan lejos», asegura. «Es el complemento perfecto para mi vida profesional, es mi equilibrio, por un lado tengo el marketing y por otro tengo el yoga que es la verdad, donde tienes que ser tú mismo».

«Si no respiras no es yoga, pero al principio es difícil verlo. El yoga es 99% práctica y 1% de teoría. ¿Se puede poner uno en forma solo con el yoga? «Sí», responde categórica. El yoga es un 50% de fuerza y un 50% de flexibilidad. «Cada cuerpo es diferente, pero con práctica todo el mundo puede avanzar». El yoga, según nos explican, es todo un estilo de vida. Lo que puedes aprender en clase es una pequeña parte, «lo demás es un camino personal en el que entran muchas más cosas».

Rocío Ponce

Rocío Ponce

Redacción Bulevar Sur
Rocío Ponce

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