El centro de referencia ha dejado libre una planta y ya prepara una segunda para su uso inmediato
Actualizado Miércoles, 29-04-09 a las 11:05
La Comunidad de Madrid ya ha empezado a aplicar su protocolo de actuación ante una posible epidemia de gripe. El Hospital Carlos III, especializado en enfermedades infecciosas, ya ha empezado a liberar espacio para acoger a posibles afectados por la gripe porcina, según ha podido saber ABC. El pasado viernes, con las primeras noticias del brote de México, el centro empezó a reorganizar a sus pacientes para poder acoger a los primeros afectados. Antes de que el propio Ministerio de Sanidad convocara a las autonomías por la alerta, Madrid ya había empezado a poner en marcha su plan de emergencia.
Ya hay una planta entera desalojada y una segunda, preparada para acondicionarse de forma inmediata. Si fuera necesario, el hospital podría albergar hasta un centenar de pacientes. En estos momentos están ingresados los once casos sospechosos que se han detectado en Madrid. Para preparar el centro para estos ingresos especiales no ha sido necesario trasladar a ninguno de los pacientes ingresados. Una de las ventajas de este hospital pequeño es que funciona como un centro sanitario de apoyo y no cuenta con una población sanitaria asignada.
Otros centros de apoyo
Si se declarara un brote en la Comunidad y el centro fuera insuficiente, se contaría con otros centros de apoyo con pocos enfermos ingresados como es la antigua Maternidad de Santa Cristina y el de la Cruz Roja. El plan también prevé contar con una planta de algún hospital general.
En 2006 cuando la amenaza de gripe aviar se hizo más patente fue elegido como centro de referencia para atender a posibles afectados. La elección no es casual. Además de no tener la presión asistencial de los grandes hospitales, cuenta con los medios humanos y técnicos más cualificados para el tratamiento de enfermedades infecciosas. Desde laboratorios especializados hasta habitaciones individuales con presión negativa. Este tipo de habitaciones están dotadas con sistemas de ventilación individuales que impiden la salida del aire y los posibles virus del interior cuando se abre la puerta por la que entra el personal. De esta manera se pone barreras a los patógenos que puedan infectar otros espacios hospitalarios.
En la gripe aviar estos espacios eran imprescindibles por las características del virus. En esta epidemia parece que no serían necesarias tantas precauciones, por lo que se conoce del nuevo virus. Bastaría con un aislamiento en habitaciones sin estos sistemas de ventilación tan sofisticados.

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