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A falta de algo más de tres meses para la huelga general, convocada para el 29 de septiembre por UGT y CC.OO., ambos sindicatos están preparando un calendario de actos para «calentar» el ambiente en Córdoba. El secretario provincial de Comisiones Obreras, Rafael Rodríguez, informó ayer de que las movilizaciones consistirán en la organización de asambleas en grandes empresas y en los municipios más poblados de la provincia para dar a conocer los motivos de la convocatoria, que se resumen en el rechazo frontal a la reforma laboral planteada por el Gobierno central.
Por este motivo, ayer se constituyó un comité de enlace, formado por tres representantes de cada una de las centrales, con el fin de que se pongan de acuerdo con todas las federaciones para determinar en qué compañías tendrán lugar esas asambleas informativas.
Además, tanto CC.OO. como UGT tienen previsto solicitar reuniones con el tejido asociativo e institucional de la provincia, empezando por la Universidad de Córdoba.
Que el Gobierno rectifique
Las dos organizaciones se mostraron muy confiadas en la posibilidad de que esta acción de protesta pueda paralizar la reforma laboral impulsada por el Gobierno. «La huelga será útil, ya que modificará la intención del Gobierno de precarizar las condiciones laborales y de recortar los servicios sociales», destacó Rodríguez.
El representante de CC.OO. agregó que la reforma planteada por el Gobierno supone «un paso atrás», debido a que, entre otros motivos, «es un varapalo a la negociación colectiva al permitir a las empresas descolgarse de los convenios con pocos compromisos y trámites».
Por su parte, su homólogo de UGT, Antonio Fernández, calificó de «legítima» y «razonable» la convocatoria de huelga general. A su juicio, la citada modificación legislativa «rompe con tantos logros sociales conseguidos por los trabajadores a lo largo de los últimos años». Fernández también defendió la convocatoria del paro para el 29 de septiembre, debido a que, entre otras razones, en esa fecha ya se conocerán el anteproyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2011, un documento que «plasmará claramente en qué se traduce esta reforma laboral».



