La cooperativa Covap volvió ayer a ser centro de la atención informativa tras la visita el jueves del embajador de Estados Unidos, Alan Solomont, a las instalaciones ganaderas para comprobar el funcionamiento del matadero de cerdo ibérico, que recientemente ha recibido el permiso del Gobierno estadounidense para exportar productos a aquel país, convirtiéndose en el segundo matadero con esa autorización.
Con el ánimo por las nubes, la asamblea de socios aprobó las cuentas anuales de la sociedad; nombró a tres nuevos interventores y conoció el informe de gestión del presidente, Ricardo Delgado Vizcaíno, y del director general, Miguel Ángel Díaz Yubero.
La rendición de cuentas fue un puro trámite para una empresa con una facturación que ronda los 300 millones de euros y que cerró el ejercicio pasado con un incremento de los beneficios de un 25 por ciento. Las razones de este importante tirón en un escenario de fallas financieras hay que buscarlo en la división láctea, piedra angular para el nuevo consejo rector. De hecho, ésta ha seguido año tras año un crecimiento espectacular sobre todo desde 1996. Ese año produjo 347.000 litros de leche y el pasado, el resultado final fue de unos 200 millones de litros de leche, lo que equivale a la mitad de las ventas de la cooperativa vallesana en su tabla de negocio actual. Con todo, las ventas de Covap cayeron un 15 por ciento en 2009, aunque lograran cerrar el ejercicio con esa subida en los beneficios. Una de las razones de esa caída se debe a la bajada de precio del pienso y a la leche, que se redujo en torno a un 15 por ciento.
De cara al futuro, la atención está puesta en el departamento de exportaciones de la cooperativa y el ansiado permiso para vender productos ibéricos en el mercado estadounidense, que se unirá a los puntos que ya tiene dispuestos en países asiáticos.



