Cuando se ha cumplido un año de la apertura del aparcamiento de la Plaza Nueva un problema pende, cual espada de Damocles, sobre el estado financiero de la entidad gestora (EPEL) del parking público: Más de dos millones de euros en números rojos. Esa es la cifra del déficit generado en su construcción, según reconoció el responsable municipal de la entidad, Francisco Algar.
La venta de dos de las cuatro plantas (unas 200 plazas) con las que cuenta el parking público es la solución planteada por el gobierno socialista para salir del atolladero. Una vía que no ha contado con el beneplácito de los grupos de la oposición. «Con esta medida, entregamos libremente el corazón de Lucena a manos privadas», llegó a comentar el portavoz del PP, Manuel Gutiérrez, recordando «el lugar estratégico» que ocupa el aparcamiento en el entramado urbano de la localidad.
Para hacer frente a la deuda del proyecto, la primera opción contemplada fue la concesión demanial de plazas de la última planta del aparcamiento, si bien esta propuesta no obtuvo la respuesta esperada entre los ciudadanos, que sólo adquirieron 9 de las 100 plazas disponibles. De ahí que los gestores públicos se planteen ahora pasar a la venta directa.
Los últimos datos sobre ocupación del parking reflejan una rotación de más de 211.000 vehículos en los primeros diez meses de vida.
Por parte de la gestora se ha aprobado una reducción del coste de los bonos que entra hoy en vigor, mientras que el coste del precio por hora sube ligeramente para adaptarse al incremento del IVA.
El aparcamiento es el proyecto más ambicioso del mandato de Bergillos, con un presupuesto superior a los 9 millones de euros, y que tenía por objetivo solucionar el estacionamiento en el centro urbano.



