El Banco de España adjudicó ayer la intervenida Cajasur a la Bilbao Bizcaia Kutxa (BBV), una decisión que borra definitivamente el mapa financiero regional dibujado por el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, que giraba en torno a una gran caja andaluza. Este objetivo había sufrido ya dos importantes contratiempos: el fracaso de la fusión de Cajasur y Unicaja y el desmarque de Caja Granada, que ha optado por unirse en un SIP o «fusión fría» con otras tres cajas foráneas. El desenlace ayer de la subasta de Cajasur, que ha dejado en el alero las ofertas andaluzas de Unicaja y Cajasol, ha sido la puntilla.
Ayer mismo por la mañana, antes de que se conociese que la caja vasca había ganado la puja, Griñán defendió la solvencia y solidez de la oferta de Unicaja y afirmaba que adjudicarse la caja cordobesa sería como «restablecer el orden». Con ello recordaba que el Banco de España elogió el plan de Unicaja para la fallida fusión con Cajasur, que fue rechazado por ésta última.
Pacto con el PNV
Algunas voces del entorno socialista y de los sindicatos apuntaron ayer que detrás de la adjudicación a la BBK se esconde un pacto entre el Gobierno de Zapatero y el PNV, partido que, en contrapartida, apoyaría los planes de recortes y los Presupuestos Generales del Estado. Estas voces han reclamado que el Gobierno andaluz inste al Ministerio de Economía a que tumbe la venta de Cajasur a BBK, ya que tendría la opción de hacerlo si estimase que el impacto financiero del plan de reestructuración presentado por el FROB no es asumible.
En todo caso, el Gobierno autonómico optó por la prudencia. El consejero andaluz de Economía, Antonio Ávila, expresó el «máximo respeto» del Ejecutivo regional a la decisión del Banco de España y, sobre la posibilidad de pedir a la ministra Elena Salgado una anulación de la decisión del Banco de España, apuntó que «no es posible» que el Ministerio la anule porque «la decisión final la tiene la comisión ejecutiva del Banco de España». Añadió que al ser BBK una caja de ahorros y no un banco, entiende que la ministra «ni siquiera va a emitir un informe».
También tuvo una reacción ponderada el presidente del PP-A, Javier Arenas, que lamentó que Cajasur no se haya adjudicado a una caja andaluza y confió en que la decisión del Banco de España sea la mejor para «el bolsillo de los andaluces y el futuro de Cajasol y de sus trabajadores».
Poder financiero diluido
Pero este desenlace, que no puede calificarse de inesperado —el jueves por la tarde era casi un clamor que BBK iba a ser la ganadora frente a Unicaja— suscitó ayer sentimientos de agravio y decepción en Andalucía.El presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Santiago Herrero, lamentó la decisión. «Me agravia como ciudadano andaluz. Sería complicado entender que se produjera una situación a la inversa» o sea, que una caja andaluza comprase una vasca, declaró a ABC. «Ahora se diluye un poco el poder financiero andaluz», remachó.
La reacción más radical vino de los sindicatos y de Izquierda Unida. El coordinador regional de IU, Diego Valderas, habló de «día negro» para Andalucía y lamentó que Griñán no tenga «ninguna influencia». Comisiones Obreras considera que la concesión a BBK supone un «expolio» para los intereses andaluces.




