Al mal tiempo buena cara. Unicaja buscó ayer el lado positivo de su derrota en la puja por Cajasur. Hasta parecía, a la vista del comunicado de seis puntos que emitió tras conocerse el desenlace de la subasta, que se había quitado un peso de encima. La entidad presidida por Braulio Medel subrayó «un hecho positivo»: que tras conocerse por fin la decisión, después de días de tensa espera, se haya despejado «una incertidumbre significativa que venía condicionando algunos de nuestros desarrollos empresariales».
Otrosí, Unicaja incidió en que la adquisición de Cajasur «comportaba para Unicaja ventajas y riesgos, asociadas las primeras a la consecución de una mayor dimensión y cuota de mercado, y los segundos a un empeoramiento de los niveles de solvencia, morosidad, eficiencia y liquidez». «Estos es, una potencial mejor situación a largo plazo mediante la digestión a corto plazo de una entidad que ha necesitado ser intervenida».
Se describe ahora un escenario para la caja malagueña de «solidez» y «liberación de los recursos congelados para Cajasur». Con esta fuerza, la entidad se propone profundizar en «el desarrollo de estrategias alternativas adecuadas en el marco de la reforma del sistema financiero español».
Por su parte, Cajasol, cuya oferta no se barajaba entre las favoritas en última instancia, se mantuvo ayer en el mutismo. Fue como si no fuera con ella puesto que ya se había descartado que tuviera opciones de ganar.
El Sabadell valora el rigor
Banco Sabadell, la tercera entidad en liza con la oferta más potente, según han valorado medios de la negociación, emitió ayer un comunicado en el que expresó su agradecimiento a la comisión rectora del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria y al Banco de España «por el rigor y la transparencia con la que se ha llevado a cabo el proceso de selección».
La entidad presidida por José Oliu felicitó a BBK «por haber sido la entidad adjudicataria y reafirma su compromiso con Andalucía».




