La comunidad autónoma andaluza acapara casi la mitad de la población gitana que vive en España, con más de 350.000 personas. Y aunque su situación socioeconómica ha experimentado una sustancial mejora en las últimas décadas, aún registra preocupantes índices de marginalidad.
Según datos de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, el 30 por ciento de los gitanos y gitanas de Andalucía se encuentran en riesgo de exclusión social. Y lo que es más grave, persiste una clara actitud discriminatoria. A más del 40 por ciento de los españoles les molestaría tener un vecino gitano y uno de cada cuatro se oponen a que sus hijos compartan aula con niños de esta etnia, según datos recogidos por el CIS.




