Una de las grandes incógnitas que quedan por despejar en torno al futuro de Cajasur, una vez que se ha conocido su comprador, es qué sucederá con la plantilla. El hecho de que haya sido la BBK (caja vizcaína) la ganadora de la puja abierta por el Banco de España permite pensar que el impacto sobre la plantilla de la caja cordobesa (3.100 empleados) será bajo. Entre otras cuestiones, porque tiene gran interés por la red andaluza de oficinas de Cajasur, que es el núcleo central de su actividad.
Así, según publicaba ayer el prestigioso rotativo vizcaíno «El Correo», la operación conllevará cierre de sucursales. De acuerdo a este periodico, se prevé que el proceso de aligeramiento de la plantilla tenga efecto limitado en Andalucía y afecte a las oficinas ubicadas en otras regiones, en función de su nivel de rentabilidad. Este planteamiento no es novedoso. Cuando empezaron las dificultades de Cajasur y estableció planes de viabilidad para seguir su futuro en solitario, ya miró hacia el cierre de sucursales en el arco mediterráneo, donde fruto de su expansión por esta zona a partir de 2002 ha llegado a las 18 oficinas.
Servicios centrales
En total, Cajasur cuenta con 45 sucursales fuera de la comunidad, en las que, según estimaciones sindicales, trabajan algo menos de 150 personas. Las otras 429 oficinas se ubican en la región.
A esto hay que sumar que otros medios vascos también han apuntado a la posibilidad de que haya que reducir los servicios centrales de Cajasur. Y el propio presidente de la Junta, José Antonio Griñán, se movió ayer en esta dirección. Según fuentes sindicales, en ellos trabajan cerca de 600 personas. Pero, dichas fuentes matizan que los actuales rectores de la caja, designados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, ya han hecho «mucho» para disminuir la plantilla de dichos servicios centrales con recolocaciones.
Fuentes financieras añadieron que la BBK «no va a entrar en Cajasur haciendo expedientes de regulación de empleo ni ajustes laborales. Creemos que la línea con la que esta gente trabaja son bajas incentivadas y prejubilaciones».
Ahora bien, dando por hecho que no haya la más mínima conflictividad en el empleo, también hay que tener en cuenta que la caja vizcaína va a implantar un modelo de gestión caracterizado por su eficacia. Sólo hay que observar algunos indicadores. El índice de eficiencia —el porcentaje del margen bruto que consumen los gastos— en la BBK (sin contar su grupo de empresas) estaba al cierre de 2009 en el 40,5%—es mejor cuanto menor sea—. Eso supone que, de cada cien euros que se obtienen de margen bruto, 40,5 se van a gastos de personal o administrativos. En Cajasur esa ratio se disparaba hasta el 54,1%.
Baste otro parámetro que demuestra cómo la entidad vasca saca partido a su plantilla. Dispone de 2.431 trabajadores para gestionar 29.806 millones en activos. Sin embargo, la caja cordobesa se va hasta los 3.097 para una cartera de 18.960 millones.
Además, el personal de Cajasur se ha seguido sobredimensionando en los últimos ejercicios mientras el de la BBK progresaba con mucha más prudencia. Así, en el último lustro el número de empleados de la entidad cordobesa creció un 19,2%. Sin embargo, la entidad vasca sólo elevó su número de profesionales un 3,5% y ya en 2008 empezó a reducir efectivos. En el caso de Cajasur, la disminución de personal no se detectó hasta 2009, pese a la crisis.
Es cuestión de días que la caja cordobesa empiece a cambiar su «plantilla» de actuación.




