Córdoba

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Huelga de hambre contra la ruina

Un empresario lucentino se mantiene con 4 litros de agua al día en protesta al tener que cerrar y echar a la calle a 17 trabajadores por embargos del banco

Día 18/07/2010 - 11.42h
F.O.
Pedro José Morillo, de 46 años de edad, casado y con dos hijas, vive en el portal de su antigua oficina
Desde que se iniciara la actual crisis los medios de comunicación se han hecho eco de situaciones dramáticas como es el caso de familias que pierden su casa y demás posesiones, al no poder hacer frente a los gastos de un préstamo o hipoteca. El último ejemplo está en Cabra donde la banca mantiene en jaque a un empresario lucentino que desde el pasado jueves permanece en huelga de hambre como protesta y modo de presión para que dos empresarios de Cabra, a los que vendió las acciones que poseía de la mercantil Grupo Almosa, renueven créditos concedidos por dos entidades financieras y que llevan cumplidos desde el mes de octubre de 2009. En esta situación de protesta, Pedro José Morillo, de 46 años de edad, casado y con dos hijas, se encuentra viviendo en el portal del edificio «Fuente del Río» situado en la calle Historiador García Montero de Cabra, donde se encontraba la oficina de la que era su empresa, con la única compañía de un colchón, una silla, varios libros y un aparato de radio.
Según narra el empresario, la venta de las acciones se produjo en septiembre del año pasado, ya que el día 5 del mes siguiente vencían dos pólizas de crédito que, según Morilla, deberían haber sido renovadas por los nuevos accionistas. Un hecho que hasta la presente no se ha realizado y, por tanto, las entidades financieras le reclaman el pago de las cantidades más los correspondientes gastos e intereses. Una situación que le han llevado a tener todo su patrimonio bajo anotaciones de embargo e incluso, haberse visto obligado a cerrar otra empresa con el consiguiente despido de 17 trabajadores, al no disponer de crédito por parte de los bancos.
Por recomendación médica, el empresario en huelga de hambre solamente ingiere unos cuatro litros de agua, dos de ellos mezclados con zumo de limón y azúcar. Mientras se prolonga la espera y no se produzca una denuncia por la comunidad de propietarios del edificio, Morillo permanecerá junto a la cristalera en la que mantiene pegada una pancarta de papel continuo escrita a mano en la que puede leerse «Almosa me quiere arruinar».
Y es que el manifestante cuenta con numerosos apoyos por parte de los vecinos del bloque y de las viviendas situadas en las inmediaciones y ex trabajadores. Asimismo la Policía Nacional suele visitarlo a diario para conocer su estado de salud, así como su mujer y sus hijas.
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