El futuro de Laboratorios Pérez Giménez se complica cada día que pasa. Según ha podido saber ABC de fuentes sindicales y de la negociación de compra de la firma, el pasado jueves el Juzgado de lo Mercantil notificó a la compañía, con sede en Almodóvar del Río, que se había iniciado un concurso de acreedores —antigua quiebra—. Las citadas fuentes informaron de que este proceso se ha iniciado a instancias de una firma con la que Pérez Giménez mantiene una deuda de unos 100.000 euros. Ante este panorama, la familia propietaria de la empresa farmacéutica tiene la opción de aceptar el concurso u oponerse al mismo.
Fuentes del grupo inversor Tecris afirmaron que, en el caso de que los propietarios opten por la primera vía, el proceso de adquisición prácticamente quedaría descartado, ya que la empresa entraría en liquidación para solventar los 49 millones de deuda que actualmente mantiene.
El comité de empresa es consciente de ello, por lo que ya ha manifestado a la familia Pérez Giménez su deseo de que rechace el concurso para facilitar la compra del grupo inversor y se garantice así la permanencia de los 219 puestos de trabajo.
Vuelta a negociar hoy
Tecris y los propietarios tienen previsto hoy retomar las negociaciones, que quedaron en suspenso el pasado 9 de julio, tras no alcanzar un acuerdo definitivo de compra. El concurso de acreedores iniciado será un punto clave de estas conversaciones. El grupo inversor liderado por José Enrique Rosendo ya ha comunicado a la familia Pérez Giménez que le da de plazo hasta el jueves para oponerse al proceso de liquidación y cerrar la compra. «No nos queremos plantear que se opte por el concurso, ya que eso supondría un desastre para la compañía», apuntaron fuentes de Tecris.
El citado grupo inversor ya manifestó el pasado 9 de julio, a través de un burofax, su interés por hacerse con los activos de la firma farmacéutica. Por su parte, la plantilla sigue sufriendo su particular vía crucis. Precisamente, ayer sus trabajadores se manifestaron en la capital para exigir a la familia Pérez Giménez el pago de las nóminas atrasadas de mayo y junio, así como de la paga extraordinaria de verano.
En este acto de protesta, los trabajadores también mostraron su deseo de que las negociaciones abiertas se cierren lo antes posible para que se ponga fin a la «incertidumbre» que existe en el seno de la plantilla. Por parte de los sindicatos se destacó que el retraso en el pago de estas remuneraciones no debería ser un obstáculo en las conversaciones entre Tecris y los propietarios de Pérez Giménez.




