El «culebrón» en el que se ha convertido el proceso de compra de Laboratorios Pérez Giménez dio ayer un nuevo giro argumental y está ahora más cerca que nunca de tener un final feliz. Según ha podido saber ABC, tanto la familia propietaria de la firma farmacéutica como el grupo de inversión Tecris están cerca de alcanzar un acuerdo de adquisición de la compañía.
Eso significa que la familia Pérez Giménez optaría finalmente por oponerse al concurso de acreedores que el Juzgado de lo Mercantil de Córdoba les notificó el pasado jueves a instancias de una empresa con la que mantiene una deuda de unos 100.000 euros. Ésta es una de las condiciones que ha fijado Tecris para que el proceso de compra siga adelante, ya que en caso de que se hubiera aceptado el concurso, la firma con sede en Almodóvar del Río hubiera entrado en liquidación. Fuentes próximas a la familia indicaron que «los abogados de ambas partes están de acuerdo en la decisión jurídica a adoptar». No obstante, desde el grupo de inversión se mantiene el día de mañana como la fecha límite para alcanzar un acuerdo definitivo, con lo que las reuniones entre ambas partes se están intensificando para que las negociaciones puedan llegar a buen puerto.
El principal escollo que separa actualmente a Tecris y a los propietarios de los laboratorios es la deuda que tienen dos compañías participadas por Pérez Giménez y que el grupo inversor no quiere asumir. Pese a ello, fuentes de la negociación aseguraron ayer que son «optimistas» en cuanto a que se cierre un acuerdo definitivo en las fechas fijadas.
Por su parte, fuentes sindicales se mostraron confiadas y daban ya por seguro un preacuerdo entre ambas partes, única vía que desde el comité de empresa se considera adecuada para el mantenimiento de los 219 puestos de trabajo con los que cuenta en este momento la empresa. Sin embargo, la sensación entre la plantilla ayer seguía siendo de «preocupación». El motivo es el impago de las nóminas correspondientes a mayo y junio y de la paga extraordinaria del verano, una circunstancia que está causando numerosos problemas en las economías familiares de los empleados. Precisamente, el pasado lunes se convocó una manifestación, que recorrió varias calles de la capital, para exigir el abono de estos atrasos.
Desde el comité de empresa se acusó directamente a la familia de «engañar» a los trabajadores, ya que el pasado viernes los propietarios se comprometieron a abonar esas remuneraciones en pocos días. «Sin embargo, eso no ha ocurrido y ahora sólo nos ponen excusas», señalaron fuentes sindicales. Fuentes del entorno de la familia rechazaron estas acusaciones y aseguraron que en el contrato de opción de compra se establecía que Tecris debía hacerse cargo de todas las nóminas pendientes de la plantilla, ya que la empresa se encontraba sin liquidez.




