Unicaja se plantó ayer en la «fiesta» de BBK. «No me invito, pero yo fui». Así decía una divertida canción de Mecano. Con bastante menos gracia, dada la trascendencia de la cuestión, pero igual que en ese tema, la entidad malagueña quiso hacer valer frente a los datos que están proliferando sobre los planes de la caja vizcaína los números de su plan laboral de la fusión frustrada así como las garantías que defendía para Córdoba y su territorio.
Unicaja, en un hecho muy poco habitual en su política de comunicación, remitió una nota de cuatro folios para arropar su proyecto de fusión fallida frente a los datos que, a su juicio, son «erróneos o engañosos» sobre el frustrado proceso. Tras no materializarse, Cajasur fue intervenida el 22 de mayo y puesta en el mercado financiero.
Y es que no parece que hayan sentado bien en la entidad presidida por Braulio Medel que desde BBK se haya indicado que se tratara de realizar un recorte menor que los que planteó el plan de negocio de la firma Boston Consulting para el fallido proceso de unión entre Unicaja y Cajasur. Este documento establecía la necesidad de 988 bajas en la entidad cordobesa (767 de la matriz y 221 del holding empresarial). Además, planteaba 236 excedentes en la caja malagueña.
Pues bien, aquí el comunicado de Unicaja comienza a repartir estopa. Sostiene que «se está publicando y facilitando datos desde algún ámbito institucional» de que el ajuste de plantilla en Cajasur derivado de la fusión con Unicaja sería de unos mil empleados. «Eso es falso», sostiene rotunda la caja malagueña.
Primero, indica que el futuro de los 221 trabajadores del holding se dilucidaría en una negociación posterior. Luego, señala que, aunque el plan de Boston Consulting planteaba 767 despidos en Cajasur, la propuesta final que se llegó a acordar, aunque hay que matizar que nunca se rubricó por escrito, con los sindicatos implicaba un recorte «menor» que el figuraba en dicho plan. Las salidas, además, se planteaban a
lo largo de tres años. Se darían 564 bajas a tres años en Cajasur y 198 en Unicaja.
Esa cifra se desveló ayer, porque hasta ahora sólo se había informado de que el compromiso alcanzado con los trabajadores eran 424 despidos en Cajasur. Pues bien, la nota revela que los 424 trabajadores que deberían dejar la caja cordobesa, con «prejubilaciones pactadas», consituían una primera fase del aligeramiento de la plantilla. La segunda, sigue el comunicado, llegaría «más adelante» y afectaría a otros 140 empleados, que dejarían la entidad, mediante «otras medidas diversas de carácter voluntario».
Y a partir de aquí es, cuando la versión facilitada por el operador financiero que preside Medel, se vuelve más agría. Recuerda que en esas 564 bajas quedaba incluida la «tan pregonada disminución “brutal” de plantilla debida a los “solapamientos” de las redes de oficinas» de ambas cajas. Luego, la entidad malagueña rememora que ése ha sido un argumentó «profusamente esgrimido desde diversos ámbitos con el argumento de que, en cambio, una unión con una entidad financiera no andaluza, al no presentar este problema, no daría origen prácticamente a ninguna reducción de plantilla». Éstas cuatro últimas palabras, por si no hubiera quedado claro el enfásis en ellas, van subrayadas en la nota difundida.
El «recado» está claro. Llega después de que el sindicato CC.OO. haya planteado, haciéndose eco de la posición del sindicato «batasuno» LAB (presente en la BBK), que en Cajasur la entidad vasca prescindirá de 900 trabajadores. En la caja vizcaína, se desgañitan señalando que no hay una cifra de bajas ya estipulada y a través de medidas no traumáticas (prejubilaciones, reducción de jornada y bajas voluntarias, entre otras). Unicaja da la sensación de estar mandando un mensaje a gritos: nuestra operación era también mejor a nivel laboral. Y no sólo en ese campo.
Porque, frente a la opacidad que caracterizó a la caja malagueña durante la negociación de la fusión con Cajasur, en
la nota de ayer mandó al detalle los acuerdo que cerró con la Iglesia, fundadora de la caja cordobesa, y de los que ahora no gozará ni ella ni Córdoba.
Así, la nota rememora que Unicajasur iba a tener una cosede en Córdoba con competencias sobre parte de Andalucía y Extremadura; también en la capital se ubicarían las empresas del holding que fueran viables y se mantenía la Obra Social propia para Córdoba y una particular para la Iglesia.




