El ritmo de las orquestas en verano es frenético. Trabajan todos los días de agosto y gran parte de julio y septiembre. También notan la crisis y uno de sus principales problemas es el impago de las actuaciones que son responsabilidad de los ayuntamientos que las contratan.
—¿Qué canción es la reina de las ferias y verbenas?
—«Paquito el chocolatero». Si no la interpretas mucha gente se siente defraudada. La tocas tanto al cabo del año que acabas odiándola.
—¿Cuántas canciones se saben ustedes?
—Unas 130 entre boleros, pasodobles, «cha-cha-cha», salsa y canciones de verano. También rancheras. Todo en directo, sin ordenadores ni música enlatada. Antes se llevaba el pop y el rock, pero los jóvenes ya no van a las casetas municipales. Desde la aparición de las disco-casetas son temas que se demandan menos. Aún así tienes que ensayarlos por si te los piden.
—¿Hay camerinos en los lugares donde actúan?
—La mayoría de las veces tienes que cambiarte en el camión, en el hogar del pensionista, en la consulta del médico o en algún salón de plenos. En pocas ocasiones hemos visto camerinos con duchas.
—¿Cuántos kilómetros hace su orquesta en verano?
—Como media 25.000. Tenga en cuenta que nos movemos por toda España. Terminas la gala, recoges el equipo, lo subes al camión y otra vez en marcha. Siempre con la casa a cuestas. No se duerme demasiado, y le aseguro a usted que cuando acaba la temporada estás más delgado que cuando la empiezas.
—¿Los músicos también cargan con los equipos?
—La situación económica así lo obliga. Antes, las orquestas podían permitirse llevar montadores. Personal que les instalaba los instrumentos, las luces y el escenario. Hoy todo lo tenemos que hacer nosotros para ahorrar gastos.
—¿Tan complicado es mantener una orquesta?
—La orquesta «Isayra Vibraciones» la componen doce personas. Nueve músicos en escena y tres técnicos de sonido e iluminación. Hay que pagar la nómina, la Seguridad Social y el IVA. Una orquesta profesional como la nuestra conlleva un gasto mensual de unos 16.000 euros, y eso contando con que no se averíe el camión o se te rompa algún equipo. Además, debido a la crisis, el número de actuaciones se ha reducido y el caché de los artistas ha bajado bastante.
—¿Pagan los ayuntamientos con puntualidad?
—Uno de los problemas más importantes de las orquestas es, sin duda, los impagos de las actuaciones que, en la mayor parte de los casos, son responsabilidad directa de los ayuntamientos que nos contratan. Todavía hay ferias del año pasado que no hemos cobrado.
—¿En esa situación están todos los artistas?
—Sólo los que no somos tan populares como Isabel Pantoja o El Mani. A ellos les pagan en el mismo día.
—¿Por qué siguen actuando entonces?
—En una aldea de Fuente Obejuna vi a una pareja de ancianos bailando un pasodoble. Él estaba enfermo y la mujer le puso sobre los hombros una rebeca. Pensé que era el único momento del año en que podían bailar juntos. No se separaron en toda la noche. Ser músico es el mejor trabajo que existe. Si sólo fuera por el dinero no habría orquestas en las ferias.




