Hoy, 25 de julio, es el Día de Santiago Apóstol, Patrón de España. Como Santiago Peregrino o Matamoros, la geografía hispana está llena de alusiones a él desde la Alta Edad Media. Córdoba no es una excepción. El apóstol, hermano de Juan Evangelista, hijos ambos del Zebedeo, el que según la leyenda vino a predicar el cristianismo a Hispania y, tras su martirio en Jerusalén en el año 44, fue enterrado para su eterna veneración en Galicia, está presente también en Córdoba.
La parroquia de Santiago, que da nombre al popular barrio, es una de las que mandó erigir Fernando III. En 1979 fue arrasada interiormente por un incendio fortuito y dos años después se derrumbó. Su reconstrucción se produjo a principios de los noventa. En su ábside aparece el baldaquino, que se exhibió en el pabellón de la Santa Sede en la Exposición de Sevilla en 1992. Las imágenes de las cofradías de la Soledad y las Penas mantienen el sabor sobrio de esta iglesia, tan vinculada a la Orden de Caballería de Santiago que la cruz espada, símbolo de ésta, aún es visible.
Precisamente, muy cerca de este templo, en la plaza de Valdelasgranas, se encuentra la antigua casa solariega de los Caballeros de Santiago, la orden de monjes guerreros más notable y poderosa de nuestra historia. Allí se establecieron en el siglo XIV, aunque ya estuvieron presentes en 1236 en la Reconquista de nuestra ciudad. Tras la Desamortización del siglo XIX pasó a ser la mansión de los condes de Valdelasgranas y luego casa de de vecinos. En 1956 el Ayuntamiento la recuperó y la destinó a uso docente, estableciéndose desde entonces allí el colegio «Caballeros de Santiago».
Importante fue también la Orden de Santiago en la provincia cordobesa en los años en que ésta era frontera de Castilla contra el Reino de Granada y los monarcas castellanos confiaban las plazas estratégicas a estos freires. De esa importancia habla el hecho de que aún seis localidades lucen en su escudo la Cruz de Santiago, emblema de la Orden, recordando así que a ella pertenecieron en algún momento de su historia. Son estos lugares: Benamejí —con su castillo de Gómez Arias—, Espejo, Hornachuelos, Monturque, Palenciana y Villafranca de Córdoba.
En la Catedral de Córdoba encontramos la mejor iconografía de Santiago en nuestra ciudad. En el altar mayor, en el lado del Evangelio, un Santiago a caballo, con sombrero de peregrino y pisoteando moros. Su fecha es de 1618 y hace juego con la imagen orante del obispo Mardones, en el lado de la Epístola. Mardones fue el mecenas del retablo del altar mayor catedralicio y el Cabildo le concedió el honor de enterrarse allí. Aunque habían pasado muchos años de la Reconquista, Santiago era Patrón de las Españas, y turcos y berberiscos aún merodeaban por nuestras costas. Sin duda eran buenas razones para que el prelado escogiese la compañía del Apóstol.
Y no podíamos terminar el recorrido por Santiago en Córdoba sin hacer referencia al Camino de Santiago Mozárabe. Se trata de la ruta que seguían los mozárabes para peregrinar de Al-Ándalus a Santiago de Compostela, desde el siglo VIII hasta que en el XI el integrismo almorávide y almohade los obligó a exiliarse. Aquellos mozárabes llegaban a Mérida, donde se internaban por la Vía de la Plata, tras realizar un viaje de unos 600 kilómetros que, en su parte cordobesa, recorría Baena, Castro del Río, Córdoba, Cerro Muriano, Villaharta, Alcaracejos, Hinojosa del Duque y llegaba a Badajoz por Monterrubio.
Olvidado con el tiempo, este camino se comenzó a recuperar y señalizar en 1992. En Córdoba existe desde 1995 una Asociación de Amigos del Camino de Santiago, creada e impulsada por la Casa de Galicia en Córdoba, que realiza diversas actividades y ha señalizado, de acuerdo con el Ayuntamiento, el paso del Camino por nuestra capital. Ya ven, Santiago, como español universal, también es cordobés.




