El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles pasará de ser un ente controlador de la vendimia a un órgano certificador de las empresas bodegueras, según se acordó ayer en el Pleno celebrado en las instalaciones de la Oficina Comarcal Agraria. Ésta es la principal novedad en las normas de la campaña, a las que ayer se dio luz verde. El gerente del Consejo Regulador, Enrique Garrido, destacó que la medida implicará que el control recaiga ahora sobre la propia empresa. «Pero en nuestra zona hay confianza en que no va a suponer ningún problema y en que las firmas bodegueras están suficientemente preparadas para ello», dijo Garrido.
Así lo obliga la nueva norma de calidad europea. «Aunque, lógicamente, las empresas serán inspeccionadas posteriormente», matizó el presidente del Consejo Regulador, Manuel Pimentel. Quien puso el acento en la importancia de tener preparadas las normas: «Al ser Montilla la primera vendimia que arranca en toda Europa». Pimentel se mostró convencido de que la nueva fórmula no será óbice para continuar en la línea de «incremento del control» y «velo por la calidad de la producción».
El Pleno del Consejo Regulador decidió, asimismo, prorrogar los presupuestos del año pasado «dadas las circunstancias». «Estamos inmersos en un cambio de mandato de la campaña y debemos aplicar los preceptivos recortes de un 5% a todos los funcionarios de la Junta», puntualizó Pimentel.
A pesar de preverse un incremento de un 20% de la cosecha con respecto a 2009, en torno a 46 millones de kilos de uvas, desde el Consejo se negó que se pueda «ocasionar problemas de stock» al marco vitivinícola que se puedan asumir.




