Llega con esa sonrisa eterna que le «cuelga», por usar términos de Internet, de la cara. Es la que hemos visto lucir a este cordobés experto en nuevas tecnologías desde que se dio a conocer en 2005 al lanzar con otros socios Blobject, innovador proyecto de paseos turísticos en coches eléctricos. Pero, en 2009, esta firma, que Romeo dirige, dio un vuelco y dejó de dar dicho servicio. Se ha transformado con éxito en una empresa que ofrece desde plataformas para crear enciclopedias locales en la Red a asesoría para desarrollar negocios que operen en Internet. Como de nuevas tecnologías uno está «pegado», empezamos por un clásico de este verano:
—¿Lloró con el gol de Iniesta?
—Eh. Grité como un descosido.
—No seré yo el que quiera hacerle llorar, pero sepa que por ahí desprecian Internet. Dicen que tiene «colgados» muchos contenidos falsos.
—Lo mismo que los hay en los medios tradicionales.
—Usted vuelve de Estados Unidos diplomado «cum laude» en Finanzas y, cuando le conocemos ya años después, es un gran experto en nuevas tecnologías. ¿Qué le pasó? ¿Se cayó en una marmita de I+D?
—No, pero estuve 16 horas diarias más de cuatro años investigando.
—Como es una autoridad en software libre (libertad del usuario para copiar, mejorar... programas), ¿Bill Gates, fundador de Microsoft, le tiene en su lista negra?
—No (ríe). A mí, particularmente, no. Sí tiene claro que hay un movimiento de apertura que ha erosionado gran parte de su negocio. Pero, no sólo el de Gates; el de muchos.
—También se le da muy bien desarrollar las locapedias. Defienda su utilidad. Con el nombre que le han puesto tiran para atrás.
—Son las enciclopedias locales en Internet. Hay pocos nombres que signifiquen eso. Su utilidad es máxima: gran parte de lo que usan los medios aquí en documentación es «Cordobapedia».
—¿Y las enciclopedias las tira a la piscina, como hacía
Umbral con los libros que no le gustaban?
—Je, je. Libros tengo cada vez más, especialmente del ámbito local, que es lo que no se halla en la Red. —Deje un mensaje en «Cordobapedia» sobre lo que pasó en Cajasur.
—Eh. Joder (bajito). A ver: «Un anunciado, pero necesario, fin».
—Da charlas por España hablando de la revolución digital actual. No me asuste. Dígame que es buena.
—El cambio que estamos viviendo no se ha dado desde el descubrimiento de la agricultura. Mejorará muchísimos aspectos de nuestra historia.
—Córdoba perdió el tren de la revolución industrial. ¿A la digital llega?
—Aún puede engancharse a ella. Pero, hay que trabajar mucho.
—Leí, por supuesto en una web, que en Estados Unidos, si un empresario no saca adelante un proyecto, nadie le mira como un fracasado. ¿Es así?
—Totalmente.
—Pues, aquí tenemos una «mala follá» con quien no triunfa.
—Eso va también en la personalidad. Yo he fracasado ya en dos negocios, pero he aprendido. Sí he tenido éxito en otros. ¿Balance? Tengo 36 años y un negocio bastante rentable. Gracias a esos fracasos estoy donde estoy.
—Para acabar, un test. Escucha a alguien despreciar las nuevas tecnologías. ¿Qué hace? A) Se contiene pellizcándose una pierna. B) Lo tira a una marmita de I+D a ver si hay suerte y cambia. C) Lo deja pasar. Esa persona no llegará muy lejos.
—La «c».




