CÓRDOBA
La semipeatonalización de la calle Cruz Conde no encuentra una oposición frontal en los ciudadanos, al menos en los encuestados por ABC, aunque sí algunos peros. Del proyecto se sabe que las obras comenzarán a mediados de octubre, tras aprobar la junta de gobierno el pasado viernes la solicitud del coste de la obra —valorado en 1,7 millones— al fondo Proteja de la Junta. La esperada reforma, que será el emblema del cogobierno municipal, tiene un periodo de ejecución de siete meses y prevé reducir casi un 90 por ciento el tránsito de vehículos. Los acerados tendrán una anchura de 4,5 metros y dará trabajo a 25 personas. Conociendo esto, los ciudadanos dudan del inicio de las obras, aunque las mayores reservas las encuentran en cómo quedará una vez terminado; cómo se controlarán los vehículos autorizados y cómo se va a reorganizar el tráfico de la ciudad para que esta reforma no convierta en un caos la circulación de la ciudad.
Las ventajas son claras por otro lado para los peatones, tanto si viven en la zona como si van al centro a hacer sus compras. La tranquilidad a la hora de pasear por esta céntrica vía, la reducción en la contaminación acústica y en la polución, además de la comodidad que supone ir de compras sin «apenas» tráfico son las luces que muchos ciudadanos destacan en un proyecto que, para otros, llega tarde y se queda corto.
«Me parece bien, pero la peatonalización debería ser total, porque si no estaremos otros 15 años hablando de otro proyecto», apunta Antonio López, vecino de la calle Cruz Conde. Otro residente de esta vía, José Maldonado, opina del mismo modo: «Es estupendo, hacía tiempo que se esperaba y que se necesitaba. Va a beneficiar mucho al comercio y a los vecinos. El que empiece en octubre ya se verá». Los profesionales del taxi, como Juan Antonio Arenas, señalan que «no merece la pena opinar porque el Ayuntamiento hace lo que quiere y nosotros tenemos otros problemas más importantes, como llegar a final de mes».
Cabe recordar que el proyecto lleva aparejado la reorganización del tráfico de una veintena de calles del centro, aunque el transporte público tiene asegurado su paso por esta vía. En principio, se invertirá el sentido de la calle Concepción; se restringirá el tránsito rodado de San Fernando para permitir sólo el acceso a buses, taxis y residentes. Además, se van a colocar pilonas en la calle Alfonso XIII, en Cruz Conde, en la confluencia de la calle Lope de hoces con Tejón y Marín y en la calle Valladares.
Rosario Tirado vive en Ambrosio Morales y le parece perfecta la semipeatonalización de Cruz Conde siempre y cuando «se controlen de verdad los vehículos autorizados». Desde la Avenida Barcelona, Consuelo Molina, manifiesta que «Córdoba es muy pequeña y se puede ir a todos sitios paseando o en transporte público. No va a ser un problema».
Un proyecto electoral
Por otro lado, Antonio García, de 55 años y vecino de Santa Rosa, añade que «sería estupendo que todos los años hubiera elecciones, porque supondría más bienestar para la ciudad». Y es que las obras en Cruz Conde se finalizarán a escasas semanas de la celebración de las elecciones municipales. En este sentido, algunos de los ciudadanos encuestados aseguran que «es un proyecto electoralista, al igual que ocurrirá en todas la ciudades. La crisis empezará a remitir gracias a la cita con las urnas», manifiesta el reportero JoseHouse. Sin embargo, para otros cordobeses esta circunstancia es lo de menos. «Hacía falta y lo importante es que se haga», dice Rosario Tirado.
El problema lo ven en el inicio de las obras, octubre, «cuando todo el mundo ha vuelto de vacaciones, lo que va a suponer un extravío», dice Antonio Sánchez. Y es que además de las obras, muchos cordobeses no ven claro «¿dónde se va a meter el tráfico si cada vez hay menos acceso al centro?», interpela JoseHouse.
Magdalena Ruiz, una cordobesa que vive en Madrid desde hace unos años, asegura en este sentido que el problema es que «en Córdoba hay un coche por cada miembro de la familia y se coge para todo». En cuanto al proyecto cree que es «fantástico. Córdoba se estaba quedando antigua y se debe pensar más en el peatón, como se está haciendo en grandes capitales».




