Últ. actualización
Domingo, 21-09-08
P. GARCÍA-BAQUERO
CÓRDOBA. El empeño de joyas, a la antigua usanza, en lugar de desaparecer en tiempos modernos, la crisis lo ha vuelto a poner de moda. Hasta un nueve por ciento más de estos empeños de joyas ha registrado el Monte de Piedad de Cajasur en lo que va de año comparándolo con el mismo período de 2007. Aunque no es la única caja con este sistema que tiene más de tres siglos de antigüedad, el antiguo Monte de Piedad ingeniado por los monjes franciscanos, sí da una idea de por dónde van las cuentas de los cordobeses.
La entidad cordobesa explica que las operaciones tienen un importe medio que ronda los 450 euros (el préstamo más pequeño del sistema financiero) y se conceden a plazo de un año, prorrogable por iguales periodos. Si transcurrido ese tiempo el cliente no puede o no quiere cancelar el préstamo, la pieza tomada en prenda sale a subasta y como precio de salida se toma el importe de la deuda. Si la prenda se remata en subasta por un importe superior, el excedente se devuelve al cliente cuyas joyas fueron subastadas. Debido a su carácter social, y a diferencia de las casas de empeño, los Montes de Piedad no se quedan con un importe superior al del préstamo concedido más los intereses. El 95 por ciento de los clientes cancela a tiempo los préstamos y recupera su prenda.
Sólo sale a subasta el 5 por ciento restante.
Antes se empeñaban todo tipo de bienes y objetos de valor, como sábanas, toallas, incluso sombreros, más aún en época de la posguerra. Sin embargo, actualmente, los empeños que se reciben en la caja se limitan a piezas de joyería, oro y piedras preciosas.
La clave de la rapidez y sencillez del sistema estriba en la garantía real que respalda los minicréditos.
Al tratarse de un contrato de préstamo pignoraticio con garantía prendaria (conocido como «papeleta de empeño»), el control de riesgo inevitable en cualquier operación de crédito es en este caso innecesario.
Hasta el 70 por ciento del valor
El importe del préstamo puede alcanzar hasta el 70 por ciento del valor de tasación de la prenda, que realiza un experto de modo inmediato. Ésta cifra que la joya podría avalar se ofrece por parte de la entidad, si se acepta la propuesta por parte del cliente se cierra el préstamo.
Si bien, el perfil más habitual corresponde a una mujer de 35 a 50 años, ahora se han incorporado nuevos usuarios, los inmigrantes. Este colectivo se ha convertido en una tercera parte de los clientes que reciben estas instituciones.
Los requisitos, en este caso, son mínimos. Basta con presentar el DNI y una declaración de que las piezas depositadas son de su propiedad. Para evitar el blanqueo de joyas robadas, las entidades remiten a la policía un listado de las piezas en depósito. Las vacaciones, la vuelta al cole y las fiestas de Navidad y Reyes son los momentos del año en que más se incrementan las visitas.
12.785 operaciones
Según fuentes de Cajasur, «el aumento de la población inmigrante y la actual coyuntura de crisis económica han incrementado el importe medio y el número de operaciones realizadas, que en Cajasur alcanzaron las 12.785 hasta el mes de junio, con un crecimiento interanual superior al 9 por ciento». El final de las joyas, si no son recogidas por sus propietarios es la subasta.
Cajasur celebró el pasado mes de abril en sus dependencias de la calle Reyes Católicos una subasta de joyas, que atrajo a numerosos compradores que pujaron por ellas.

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