Lunes, 16-02-09
LOLA RODRÍGUEZ
SEVILLA. «Dicen que si a las cinco de la tarde no ha aparecido el cadáver lo dejan en libertad». «Yo los tiraría al río a los dos, para que la busquen ellos. Asesinos». «La justicia les echará unos cuantos años y luego, por portarse bien, los soltarán». El número tres de la calle Argantonio se convirtió ayer en punto de peregrinación para los vecinos del barrio y para los ciudadanos en general que quisieron acercarse a mostrar su solidaridad con la familia de Marta del Castillo.
Indignación, impotencia, rabia y dudas sobre el devenir de los acontecimientos si el dispositivo de búsqueda no da con el cuerpo sin vida de la joven, eran las sensaciones que se respiraban en el ambiente en un continuo goteo de muestras de solidaridad en torno al improvisado altar montado junto al portal con fotos, velas y flores.
Una señora se quejó: «esto no es justo, los padres tienen que verlo todos los días y ya tienen bastante con su dolor para tener que ver las fotos de su hija cuando salen de casa».
«La madre está destrozada, con una pena muy grande. Está sedada. Ahora es peor porque no encuentran el cadáver». Mari Ángeles, una vecina, aseguró que «a mediodía estuvo aquí el padre de Mari Luz... Da miedo de estas cosas...». Otra señora dijo que «todos los vecinos hablaban del tal Miguel desde el principio y sospechaban de él. Era algo que se ha comentado desde que desapareció la niña».
Varias chicas jóvenes se acercaron al portal. Una de ellas, con una camiseta con la fotografía de Marta y una rosa. «Todo el barrio está volcado, no tenemos palabras. No nos lo esperábamos, y ha sido un shock, como con cualquier vecino al que le hubiera pasado». Isabel, Cati y Francisca aseguron que «ahora tenemos miedo por nuestras hijas y nuestras nietas. Está una con las carnes abiertas. Porque el barrio no es malo, pero malo es el que ha venido». «Lo ves por la tele y crees que esto no va a pasar nunca. Y mira qué cerca lo hemos tenido». Un señor se acercó con su familia a encender unas velas. «Hemos venido a mostrar nuestra sensibilidad con la familia. Yo tengo una nieta con su nombre y procuro que no esté nunca sola...».
«El cómplice es peor»
Remedios, Isabel y Adela señalaron que «la justicia debe ser más dura. Al asesino le van a caer cinco años y al otro dos». «El cómplice es más malo que el asesino. Porque ha estado callado durante 21 días, pegando carteles con nosotros y ha salido llorando en la tele».
