J. P. M.
CÓRDOBA
Aunque el Ministerio de Economía y la Unión Europea (Competencia) deben dar aún su visto bueno oficial a la adjudicación de Cajasur, BBK no quiere perder ni un minuto en tomar tierra en la caja cordobesa para escrutar en profundidad su situación y empezar a articular su plan financiero y de reestructuración.
La plana directiva de la entidad vizcaína «desembarcará» mañana en Córdoba para iniciar una ronda de contactos con los distintos niveles ejecutivos de Cajasur, los administradores del FROB, que han estado 56 días dirigiendo la entidad tras la intervención del Banco de España, y otros estamentos empresariales y sociales de la ciudad. No se descarta tampoco, según las fuentes consultadas por ABC, que pudiera haber una reunión con miembros del Cabildo Catedralicio.
Es muy probable que hasta septiembre no se haga oficial la adjudicación tras el visto bueno del Gobierno (no antes de final de mes) y Competencia. A partir de ahí, BBK tendrá que solicitar al Banco de España la ficha bancaria para trasladar el negocio financiero de Cajasur, y que conservará la marca en casi toda la red de oficinas de Andalucía, unas 429 de las 474 con que cuenta la caja cordobesa, por aquello de ser el ámbito territorial tradicional de su negocio. No sucedería así en las que están fuera de la órbita andaluza.
Será el momento de ir configurando y ajustando la nueva estructura de la entidad, que se convertirá en la plaza mayor de BBK en el sur peninsular, en franca competencia con Unicaja y Cajasol, además de La Caixa, Caja Madrid o los bancos. Hay que recordar que la caja vizcaína dispondría de 460 oficinas en Andalucía (31 propias más las 429 de Cajasur), la tercera mayor tras Unicaja, con 825 oficinas, y Cajasol, con 695 sucursales.
Tres puede ser las principales directirces que muevan las primeras coexploraciones de la plan directiva que preside Mario Fernández. Por un lado, el negocio participado, uno de los lados críticos de las pérdidas de Cajasur, con uan notable presencia del ladrillo (46%). Por otro, la estructura operativa —unos servicios centrales con 650 trabajadores—. Y también, la Obra Social, con una importante pata propia de la Iglesia.




