En un mundo en el que las estafas a través de internet hacen aún más vulnerable a la población y en el que los ciberataques afectan tanto a las empresas como a las infraestructuras en las que se apoya la sociedad, la ciberseguridad se hace más necesaria que nunca. Para hablar de ello, tres expertos del sector se reunieron en la casa de ABC de Sevilla: David Sánchez, responsable técnico de Preventa y Seguridad en V-Valley; Miguel Ángel Thomas, socio de Ciberseguridad de NTT Data; y Francisco Valencia, director general de Secure&IT.

Thomas: «Ser precavido, así como no usar los mismos usuarios y dispositivos para todo»
Todos ellos coincidieron en señalar el enorme peligro que entraña la ciberdelincuencia, en palabras de Thomas, «el delito más lucrativo y con más impunidad». De hecho, como apuntó Valencia, «se mueve más del doble de dinero por tráfico ilegal de información o por cibercrimen en general que por tráfico ilegal de armas, drogas y personas juntos». Se ha convertido en un mercado: «Hay países donde el acceso al agua o a la comida es muy difícil, pero a la tecnología es muy sencillo. La forma más fácil de conseguir dinero en esos sitios es mediante el cibercrimen. Hace 20 años decíamos que el gran enemigo era un chaval con camiseta negra metido en un garaje; hace diez hablábamos de que el gran problema era el crimen organizado; y, ahora, el problema vuelve a ser el chaval, ahora sí, controlado por este crimen organizado que han encontrado los soldados que hasta ahora no tenían. Este mundo tan dividido y polarizado crea este ecosistema, tremendamente peligroso para la ciberseguridad, en el que no hace falta pagar un rescate para que se mueva mucho dinero. Hay expertos en Command and Control, en spam, en desarrollo de malware… entre ellos se compran y venden los servicios».
Una estructura que, añadió Sánchez, «lleva funcionando ya muchos años» y que tiene como epicentro a la figura del hacker, que es «un criminal: piensa y hace las cosas de manera distinta; a mí no se me ocurriría romper la ventana de un coche aparcado en la calle y llevármelo, pero esa es la mentalidad que tienen algunas de esas personas. Es lo que todavía nos hace falta entender y desmitificar como sociedad».
Empresas y sociedad

Miguel Ángel Thomas
Con este pensamiento los ciberdelincuentes se cuelan entre las rendijas que las empresas se dejan abiertas -desde los dispositivos de los trabajadores hasta los terminales de proveedores y socios- y pueden estar succionando información de la compañía durante meses sin que nadie se dé cuenta, afectándoles, no sólo a nivel económico, sino también reputacional. Para evitarlo, la mejor opción es contratar un servicio de ciberseguridad, una tarea que no es sencilla y para la que hay que tener en cuenta varios factores. Según Valencia, «la empresa debe buscar un partner que entienda cuál es su problema, para lo que hay que pensar en la información, en cuál es el riesgo de la compañía. Un periódico, una farmacéutica y una fábrica de tornillos tienen intereses y riesgos distintos. Hay que entender qué es lo que se necesita para mantener el negocio limpio y poner las medidas adecuadas, que a veces serán informáticas y muchas otras veces no».
Sánchez: «Aplicar el sentido común y pensárselo dos veces antes de hacer descargas en el móvil»
En la misma línea, Thomas subrayó que, «cuando una empresa tiene que protegerse, lo que ha de hacer es priorizar, hacer un análisis de riesgos y ver dónde impacta más», mientras que Sánchez agregó la necesidad de trabajar con expertos, «profesionales que sepan lo que están haciendo y que, además, tengan una reputación».
Sin embargo, la ciberdelincuencia va más allá de las empresas y se mete de lleno en el tablero geopolítico. Aunque la propaganda bélica y la manipulación de la información, usadas como armamento, han ido ligadas a las guerras desde tiempos inmemoriales; ahora, sirviéndose de la tecnología y las redes sociales son capaces de extender sus tentáculos hasta puntos insospechados, ya sea en un conflicto armado, como la guerra de Ucrania, o en un proceso electoral, como el Estado Unidos en 2016, que sufrió la injerencia de Rusia.
Al respecto, Valencia recordó: «El problema es que no hackearon el sistema informático que recuenta los votos, es que cambiaron la forma de pensar de las personas que iban a votar. Este tipo de manipulación de la inteligencia colectiva es lo que está provocando la desinformación, lo que hace que nos polaricemos. Por eso, antes de la guerra de Ucrania, España era el segundo país más atacado […] porque se entiende que, por su convulsa política interna, tiene capacidad de desestabilizar la Unión Europea […] Forma parte del grupo de los estados más ricos del mundo, con la posición 15 dentro del G-20, y está en los cuatro grandes mercados globales: el europeo, el americano, el asiático y el latinoamericano. Además, es un país muy mediterráneo, de cortina abierta. Ahora es la decimosexta nación más atacada».

Francisco Valencia
Retos actuales y futuros
Además hacer frente al gran reto que supone la Inteligencia Artificial generativa, que supondrá un paradigma muy importante, entre los desafíos a los que se enfrenta la ciberseguridad, los expertos destacaron que es primordial seguir incentivando la colaboración público-privada, pero también entre las propias empresas del sector y, sobre todo, entre países, ya que los ciberdelincuentes aprovechan las diferencias entre los distintos marcos jurídicos y legislativos, así como la falta de colaboración policial, para salir impunes y airosos.

David Sánchez
Valencia: «Pensar que si algo es gratis el producto eres tú, así como proteger a niños y ancianos»
Además, Thomas vaticinó que el mercado de la ciberseguridad, ahora inmerso en un boom, se acabará regularizando, industrializando y sectorizando: «Cuando empecé, la ciberseguridad era muy sencilla y, ahora, es una disciplina completa que se está especializando, que cogerá forma».
Por su parte, Sánchez puso sobre la mesa el reto de dar más visibilidad a la ciberseguridad: «Muchas veces la gente no valora todo lo que se hace en este ámbito porque realmente tampoco se conocen los ataques o avances que se producen […] Salvo en casos muy excepcionales y llamativos, se le dedica poco espacio en los medios […] Pensamos que se trata de delitos sin víctimas, pero no es así, ya que, en realidad, todos somos víctimas».