En el PSOE cordobés presumen de tener un nutrido banquillo de posibles aspirantes a la Alcaldía de la capital. Es tan amplio que a día de hoy, a falta de nueve meses para que se abran las urnas, la militancia todavía no sabe quién llevará el brazalete de «capitán» del equipo en una formación en la que están demasiado acostumbrados a quemar candidatos en cada asalto electoral.
Ahora le ha podido tocar el turno al portavoz municipal del PSOE, Rafael Blanco, quien, pese a los desaires y desautorizaciones que ha recibido en los últimos meses de las direcciones regional y, especialmente, la provincial —con cuyo secretario e hipotético candidato en liza, Juan Pablo Durán, está enfrentado—, acaricia la esperanza de repetir en los comicios de 2011, aunque sea por eliminación. Es decir, por autodescarte de los otros aspirantes a romper la piñata electoral. A saber, el ministro de Asuntos Exteriores y diputado por Córdoba, Miguel Ángel Moratinos, y la diputada egabrense y ex ministra de Cultura, Carmen Calvo. Blanco, que prefiere guardar un prudente silencio para no quemar sus opciones, hará valer en su momento su gestión como último cartucho.
El PSOE, «de romería»
Fue el primer teniente de alcalde en el Consistorio quien acuñó la expresión «romería de nombres» para referirse al desconcierto producido por las especulaciones en torno a la apuesta del PSOE para las municipales. Por si alguien tenía alguna duda, el secretario regional del PSOE y presidente de la Junta, José Antonio Griñán, ha dejado claro, por fuentes indirectas, que su candidato es el jefe de la diplomacia española, el mejor valorado en las encuestas internas encargadas por su partido con mucha distancia respecto al resto de nombres en liza.
Con gesto cesáreo y consciente de que Córdoba siempre ha sido una asignatura pendiente para los socialistas, Griñán, que eliminó de un plumazo el procedimiento participativo de las primarias en los grandes municipios, presionará al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para que deje libre a uno de sus ministros de confianza. Aunque, en vista de las reticencias ya mostradas por el ministro madrileño, la posibilidad de que éste recoja el guante son escasas, como ya dejó entrever, con la diplomacia que le caracteriza, cuando afirmó el pasado mayo que «hay muchos candidatos mejor cualificados que él», entre ellos, citó —en un gesto inusual— al propio alcalde, Andrés Ocaña, de IU.
El último movimiento de ficha de Griñán ha podido ser abortado ya por Moratinos, quien, según Radio Córdoba, comunicó el pasado martes al entorno del presidente andaluz y a la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, que no entra en sus planes optar a la Alcaldía. Un «no» que depende en última instancia de Zapatero, que ha impuesto la elección de Trinidad Jiménez en Madrid, a despecho de que también sea la candidata de los militantes.
En Córdoba habrá que esperar al otoño para conocer el candidato. Aún queda partido y margen para los movimientos tácticos. En el PSOE, entre tanto, calientan banquillo a la espera del pitido final.




