José Cabrera Padilla, destacado ingeniero agrónomo y modernizador del campo, falleció en Córdoba el pasado lunes a la edad de 86 años. Una multitud de familiares,amigos y personalidades que se relacionaron con él a lo largo del tiempo acudieron ayer a la misa que se celebró en la parroquia de Nuestra Señora de la Esperanza, poco antes de su entierro en Almodóvar del Río. Cabrera había recibido el Premio Simón de Rojas, que concede ABC en colaboración con la Caja Rural y la Consejería de Agricultura por toda su trayectoria.
A pesar de haber recibido el título de Conde de Villanueva de Cárdenas, se le conocía como Pepín Cabrera. Sus padres lo enviaron a Madrid para formarlo en ingeniería agrónoma y a su regreso recorrió más de 50.000 kilómetros estudiando la viabilidad de las tierras agrícolas dentro de un programa de fincas mejorables.
En 1956 se hizo cargo del cortijo La Reina, propiedad del Marqués de la Motilla, que convirtió en uno de los más rentables y modernos del campo andaluz, y que terminaría dando empleo a más de una treintena de familias en unas condiciones laborales casi inéditas en aquella época.
En una entrevista concedida a ABC en diciembre del año pasado, Pepín Cabrera confesaba no ser demasiado optimista con el futuro del campo ni con los derroteros por que lo hacían caminar las necesidades de la Unión Europea, a pesar de que seguía enamorado de la forma de vida ligada a la agricultura y la naturaleza: «Todo lo que soy se lo debo al campo», afirmó entonces.




