Córdoba

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El «okupa» se llama lodo

Los destrozos de las lluvias han obligado a muchos a dejar sus casas. En Aguilar, el municipio más afectado, unas 20 familias han tenido que buscar otro techo bajo el que cobijarse

Día 20/08/2010 - 08.52h
La «gota fría» que dejó el martes y el miércoles más de 600 litros por metro cuadrado en la Campiña y el Alto Guadalquivir obligó a muchas familias de los municipios más afectados sin techo.
Concretamente, en Aguilar de la Frontera unas 20 familias de la urbanización El Tejar se han visto obligadas a dejar sus hogares.
Carmen María Prieto, una joven recién casada, es una de las muchas afectadas. Ayer explicaba que en cuestión de minutos el agua alcanzó un metro de altura. Lo ha perdido todo y, con lágrimas en los ojos, miraba con desaliento los muebles apilados en el salón pensando cómo va a hacer frente a esta situación. También ha perdido los dos coches que los arrastró la riada hasta un barranco situado al final del barrio. «El agua salía por todos sitios», explicó. Y es que no sólo entró por la puerta sino que salía por la ducha, el lavabo o el sumidero del patio.
En la misma situación está Francisco Rodríguez, cuya vivienda también fue arrasada por la riada. Electrodomésticos, ordenador, televisión, muebles… todo inservible. Su mujer y su hijo intentaron salir de la casa, pero tuvieron que regresar porque el agua los arrastraba. A duras penas llegaron a la planta superior porque en la parte baja en menos de un minuto el agua superó el metro.
Y más escalofriante si cabe es la situación de Jesús Encabo. Su casa está situada en la misma esquina por donde entró el agua y el barro. Por este motivo tiene reventadas las paredes del salón porque el agua «entró como una bomba por la puerta de la calle y destrozó todo lo que pilló a su paso».
También numerosas empresas asentadas cerca de esta barriada han visto cómo pierden la totalidad del género que tenían almacenado. Algunas, como supermercados Peyma, ya cifran las pérdidas, como mínimo, en 300.000 euros.
Todos están a la espera de cuantificar los daños y de que lleguen las ayudas prometidas por las administraciones. Algunos se beneficiaron ayer del servicio de comidas que ha dispuesto el Ayuntamiento en el restaurante La Casona, ya que la mayoría de las casas tienen inservibles las cocinas.
Hasta el momento, la oficina municipal de Aguilar para los damnificados ha recibido un total de 250 peticiones de prestaciones.
En Bujalance, 34 familias han presentado solicitudes de ayudas en la oficina de incidencias, mientras que otras 70 han demandado información al respecto.
En la lista negra de los más perjudicados de esta localidad figuran los Caravacas, residentes en dos inmuebles de la plaza Soriana, que, además, cuentan con un supermercado. Desde el martes, están alojados con familiares, puesto que sus domicilios se han visto seriamente dañado.
Sus vecinos se han volcado con ellos. Incluso los regentes del restaurante El Tomate les han ofrecido comida.
A Alfonso Caravaca todavía se le pone la piel de gallina cuando recuerda la madrugada del lunes. Estaba con su madre y el nieto de ésta, Daniel, en una de las casas cuando comenzó a llover y tronar.
De inmediato, trataron de proteger la entrada del comercio, pero el agua fue más fuertes. «Mi sobrino y yo fuimos incapaces de poner un tablón en la entrada de mi casa. Entonces, subimos a mi madre a la planta superior para ponerla a salvo y nos fuimos nadando para pedir ayuda», recuerda Alfonso.
Un coche les llevó hasta el puesto de la Guardia Civil, donde pidieron desalojar a Francisca, aunque tuvieron que esperar a que las nubes dejasen de descargar agua. «Con la ayuda de vecinos y amigos, que colaboraron en achicar agua, subimos a mi madre en un sillón y la trasladamos a pulso hasta la calle».
Incertidumbre
«Lo hemos perdido todo. Y los muebles tenían para nosotros un valor sentimental, puesto que los hizo mi difunto padre, que era carpintero. Somos conscientes de que, hasta dentro de un mes, por lo menos, no podremos regresar a nuestras casas porque está todo destrozado», añadió.
En las calles, los funcionarios del Consorcio de Extinción de Incendios, Protección Civil y los bujalanceños se afanaban ayer en eliminar el lodo de las calles y pasar página cuanto antes. Las tareas de limpieza se centraron en la plaza Barbas, calle Tinajeros, Plaza Soriana, los accesos al polígono industrial Cerro de la Virgen y la plaza Cruz Verde.
AGUILAR / BUJALANCE
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