En los más de 30 años como bibliotecaria ha visto de todo. Desde quien echa una cabezadita en la sala de lectura en la sobremesa a los que olvidan devolver su novela después del verano. Los móviles siguen irrumpiendo con sus singulares melodías, pero en general, en la Biblioteca Central de Lepanto, dependiente del Área de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, todavía se guarda silencio.
—¿Las bibliotecas son para el verano?
—A mediados de julio los estudiantes, sobre todo universitarios, abandonan la biblioteca después de abarrotarla durante semanas y no vuelven hasta bien entrado agosto para prepararse los exámenes de septiembre. Se nota mucho el flujo de universitarios en la Biblioteca central de Lepanto.
—¿Qué se lee en verano?
—Muchos géneros, pero, sobre todo, novela histórica, guías de viaje y novela policiaca. Las estrellas son Juliette Benzoni y Andrea Camilleri. En cuanto a guías turísticas, desde la Costa del Sol a los países más remotos, hay para todos los gustos.
—¿Los éxitos del verano?
—El triunfo sigue siendo el de la saga millenium, obra póstuma de Stieg Larsson. Además, son los que más estropeados están de llevárselos de vacaciones al mar, a la piscina... Nada sesudo, todo muy ligero. Nadie pide al «Ulyses» de James Joyce para darse un chapuzón.
—¿Se nota en las pastas que son libros que han ido de vacaciones?
—Por supuesto, a la vuelta de las vacaciones, las pastas vienen arrugadas y ajadas, con gotas de agua marcadas en sus hojas. Sobre todo, de los más leídos como «Los hombres que no aman a las mujeres».
—¿Hay quien pide publicaciones raras?
—Hay de todo, desde quien pide cómics clásicos de Mortadelo y Filemón a quien busca la temática manga más rara. A veces, con sólo ver el tipo de persona puedes saber qué género va a pedir, aunque puede que te sorprendan.
—¿Hay diferencias entre lo que piden las mujeres y lo que piden los hombres?
—No demasiada, pero las hay. Donde más se nota la diferencia es en la edad. Las mujeres mayores piden novelas fáciles mientras las más jóvenes optan por otro tipo de literatura
—¿Qué hacer con los que se olvidan de devolver el libro?
—Siempre hay olvidadizos. Desde la Biblioteca Municipal se sigue el protocolo de reclamación de préstamos y se le envían tres cartas recordándole que tienen que devolver los ejemplares. Las excusas son infinitas, pero generalmente, son simples olvidos.
—¿La gente se comporta bien en la biblioteca?
—Por lo general, la gente sabe comportarse en una biblioteca, guardan silencio o hablan bajito. Sin embargo hay algún olvidadizo que entra hablando como Pedro por su casa, y a éstos sí que hay que llamarles la atención. Lo que más hay son los que entran con el móvil encendido y suena en medio de la sala de lectura.
—¿Alguien se ha quedado dormido en la sala?
—En la zona alta de la Biblioteca municipal hay unos sillones de lectura muy mullidos, y ahí sí que hemos visto a más de uno echar una siesta.
—¿Se puede hablar de una literatura para mayores?
—No hay un género exactamente, lo que piden los mayores son libros con buena letra y grande, que se lean sin esfuerzo y sean amenos.
—¿Y los lectores fijos de prensa?
—En la Biblioteca central de Lepanto hay los que yo llamo los habituales. Muchas personas que exclusivamente vienen a leer la prensa y se marchan.




