Silencio en el Ayuntamiento. Hasta el PP, que comentaba en voz baja que la elección de Durán le allana aún más el camino a Nieto, era prudente ayer a la hora de valorar la decisión del PSOE. Podía más cierto sentimiento de asqueamiento generalizado por la sinrazón de la política. «Rafael puede que sea plano, pero es que cargárselo por alguien a quien nadie le conoce...», se escuchaba en una charla de funcionarios en el descansillo de los ascensores de la planta noble del Consistorio. En el grupo municipal socialista, que no sabe dónde tiene ahora a su jefe, no había noticias de Blanco. «No está, pero vendrá», decían los asesores a media mañana. Fue, pero al despacho de Orive, donde se halla la sede de Cultura. Asistió a una comisión informativa y trató de trabajar con la máxima normalidad posible. Hasta ayer aseguraba que tenía entregado su empeño en que Córdoba fuera la elegida para 2016; ahora quizás le basta con llegar a mayo con la máxima dignidad posible.




