Más que un hospital, el Reina Sofía parecía a primera hora de la mañana de ayer la sede de una cumbre de jefes de Estado. Los trabajadores que a diario acuden al centro sanitario se dieron cuenta enseguida de que la de ayer no iba a ser una mañana cualquiera, de lucha a contrarreloj contra la rutina de enfermedad y los achaques de pacientes comunes. A las puertas del Materno-Infantil, una usuaria comentaba con otra la posibilidad de que hubiera ingresado alguien importante, «de ministro para arriba», en vista del férreo despliegue policial que se había montado.
No eran ministros los que habían desembarcado en el Reina Sofía, sino internos de la prisión de Alcolea que fueron conducidos hasta el centro para someterse a algún tratamiento médico que requería su traslado, según corroboraron a ABC fuentes de toda solvencia. Entre ellos se hallaba Nerea Bengoa Ziarsolo, la etarra encarcelada en Córdoba que ha iniciado un tratamiento de fecundación «in vitro» que pagará el Hospital Reina Sofía tras autorizarlo Instituciones Penitenciarias. En concreto, acudió al Materno-infantil a practicarse una prueba relacionada con el proceso de reproducción asistida, según pudo saber este periódico, pese a que el hermetismo es total en el Servicio Andaluz de Salud, consciente de la controversia que genera el plan de fertilidad.
Como avanzó ABC en mayo de este año, Nerea Bengoa y Fernando García Jodrá, ex integrantes del «comando Barcelona» que asesinó al socialista Ernest Lluch, plantearon al servicio médico penitenciario de la cárcel de Alcolea su interés en ser sometidos a este tipo de tratamiento. Hicieron una solicitud formal después de que en los «vis a vis» los dos terroristas no consiguieran su objetivo de tener descendencia.
Los facultativos derivaron entonces la petición al hospital público, en este caso el Reina Sofía, que tras someter a los asesinos a diferentes pruebas, consideró viable la aplicación del proceso de fertilidad, siguiendo lo marcado por la Ley de Reproducción Asistida.
La revelación de estos hechos levantó una gran polvareda en Córdoba. La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y Dignidad y Justicia reprobaron severamente el tratamiento al que está siendo sometida la antigua integrante del «aparato político» de ETA. El escándalo llegó a tal extremo que Instituciones Penitenciarias acordó trasladar al centro penitenciario de Huelva a la pareja sentimental de Bengoa. Fernando García Llodrá, alias «Txomin», pidió recientemente a Instituciones Penitenciarias ser trasladado de nuevo a la cárcel de Alcolea alegando «reagrupamiento familiar», petición que Instituciones Penitencias estaba estudiando en agosto. Entre tanto, disfruta de permisos para acudir, junto con su compañera sentimental, al Hospital Reina Sofía, donde ambos ya han iniciado el tratamiento de fertilidad.
Traslado de «alto secreto»
Esta «visita» de alto secreto, así como el traslado de otros internos, explica que el centro estuviera bajo un férreo blindaje más propio de una reunión de Estado. En la hora aproximadamente en la que estuvieron los presos en el interior de las dependencias sanitarias, entre las 8.30 y las 9.30 horas, el tráfago de furgones, patrullas y agentes policiales fue continuo, lo que alimentó la curiosidad de usuarios y trabajadores.
El interés era máximo entre los pacientes al encontrarse a cerca de una veintena de efectivos apostados en los principales accesos del Materno-Infantil, así como en los pasillos de Urgencias, que comunican con la unidad de reproducción asistida.





