La entrada del colegio Divina Pastora asistió ayer a primera hora al goteo incesante de vehículos en los que los padres trasladan a sus hijos cada mañana hasta la puerta del colegio y donde los recogen a partir de las 14.00 horas. Esta rutina podría tener los días contados con el cierre por obras de la calle Cruz Conde a partir de octubre y la semipeatonalización de esta vía, que restringirá el tráfico en la zona impidiendo el acceso en coche o autobús escolar a los colegios de la zona (La Milagrosa, Las Esclavas, Santa Victoria, La Inmaculada y Divina Pastora).
Los padres de los centros afectados han mostrado en reiteradas ocasiones su disconformidad con la medida e insisten en que el Ayuntamiento permita el acceso de vehículos durante media hora antes de la entrada a clase y otra media hora a la salida de clase. «Es lo más lógico, deberíamos tener la misma consideración que los residentes de la zona porque es la única forma que tenemos de llevar a nuestros hijos al colegio», señalaba ayer María al volante de su coche, tras dejar en el colegio a sus hijos de 9 y 10 años.
Sin embargo, el Ayuntamiento mantiene que la mejor opción es la creación de caminos escolares seguros en el perímetro de los colegios para que los niños vayan andando solos hasta sus colegios, algo que los padres rechazan. «No nos aseguran la seguridad de nuestros hijos y estamos hablando de muchos niños caminando solos por la calle», afirmaba Raquel, otra madre con niños matriculados en Divina Pastora.
El presidente de la Asociación de Padres de este centro, José Antonio Serrano, explicó ayer que el acceso a los colegios tras el cierre de Cruz Conde sigue sin concretarse y que «todo está en el aire». Por su parte, el tesorero del AMPA de La Milagrosa, Antonio Cepedeño, dijo que el Consistorio sólo se ha puesto en contacto con la empresa de transporte escolar para informarles de los cambios en el tráfico de la zona una vez comiencen las obras en Cruz Conde.




