Vivir entre las tinieblas. Eso es lo que sienten los vecinos del popular barrio de Electromecánicas. Llevan más de dos meses con varias calles sin luz debido a los cortes provocados por los crecientes robos de cables de cobre, vitales en las farolas. Los residentes afirman que se han puesto en contacto con el Ayuntamiento en numerosas ocasiones y que hasta ayer no tuvieron una respuesta efectiva. Así, dos operarios trabajan en las inmediaciones de las calles siniestradas. Por eso mismo, los afectados decidieron suspender una concentración prevista dando un margen al Consistorio. No obstante, los vecinos avisan: «Si no arreglan todas las calles, volveremos a protestar».
El hecho de vivir sin luz ha supuesto un cambio en la rutina de muchos vecinos. Sobre todo, en la de los jubilados, que afirman que ya no salen a dar un paseo pasadas las siete de la tarde. «Nos da miedo salir a oscuras por si tropezamos o nos hacen algo», explica uno de los ancianos que solía ir al parque por las tardes.
«Garantías»
La situación no sólo ha provocado un cambio en sus hábitos, sino también en el día a día de los comercios. Ana Pérez, encargada de un supermercado, afirma que tras pasar varios meses totalmente a oscuras, la asociación de vecinos habló con el Ayuntamiento y éste les explicó que no había presupuesto. «No me vale que digan que no hay fondos cuando está en juego la seguridad ciudadana. Y más en un barrio con una media de edad de 70 años. Pedimos salir a la calle con unas garantías mínimas», añadió.
Ana Pérez, como encargada de un negocio, se teme que si los desperfectos no están arreglados para el mes que viene, con el cambio de hora, «no vendrá nadie por aquí, porque a partir de las seis de la tarde ya será de noche. Entonces, ¿quién me pagará las pérdidas?», apostilla.
La situación se agrava cuando la oscuridad se convierte en la morada de delincuentes. Los vecinos denuncian numerosos robos y otros actos delictivos que han aumentado desde que se quedaron sin luz. «La pasada semana unos vecinos estaban tranquilamente en sus patios hablando, cuando, de repente, fueron agredidos con naranjas», comenta este comerciante. La oscuridad juega un papel importante porque muchos se ampara en ella para cometer sus fechorías.
En el parque del barrio, que fue reformado de recientemente, Francisca Pedraza, otra residente, confiesa que algunos vecinos como ella llevan meses sin ir por allí para «no correr ningún riesgo».
La misma opinión mantiene otro vecino, Paco Buenestado, que, además, lamenta la falta de seguridad en la zona porque «encima de todo, hay poca vigilancia», replicó.
De momento, los vecinos han decidido dar un tiempo de espera al equipo de gobierno municipal. No obstante, ya han advertido que el material que se está usando para llevar a cabo las reparaciones es viejo y que esperarán el resultado para tomar las acciones necesarias.




