La Sección Primera de la Audiencia Provincial sentó ayer en el banquillo a J.G.G., acusado de haber intentado matar con una daga a su pareja sentimental —en presencia de la hija menor de ésta—, quien negó los hechos y aseguró que él se defendió de los ataques de la mujer que «estaba histérica», y que le quitó la daga a ella, mientras que la presunta víctima repetía al tribunal que «temió por su vida».
Según la calificación del Ministerio Público, que pide 10 años de prisión para el inculpado, así como el relato de la mujer, el procesado mantuvo una discusión con su pareja sentimental en Pozoblanco hace dos años y tras la disputa la arrastró por el suelo, le mordió en la nariz y en la barbilla y le clavó una daga en el cuello «con intención de matarla».
Además, golpeó a la hija menor de la mujer, que acudió a defender a su progenitora, hiriéndola en el rostro. Cuando miembros de la Guardia Civil trataban de detenerlo, reaccionó de forma violenta y golpeó a uno de los agentes, a quienes amenazó con matarlos.
Por su parte, la víctima detalló que la discusión entre ambos comenzó en la cocina de la casa y fue allí donde recibió el primer empujón que le hizo caer por las escaleras del patio de la casa —extremo que negó el acusado—. Acto seguido, la disputa, según la presunta víctima, prosiguió en el salón, donde el supuesto agresor, «muy alterado, como loco», dijo, le propinó bocados en la nariz y la barbilla y fue entonces cuando cogió la daga, que decoraba la habitación, y se la puso en el cuello.




