Los 81 millones de euros que el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía autorizó el pasado martes para el Plan de Modernización Integral (PMI)del Hospital Reina Sofía admiten desde lecturas triunfalistas —las que han realizado la propia Administración autonómica y los sindicatos de su órbita son un buen ejemplo de ello—, como discursos marcados por un escepticismo justificado tras lustros de demoras e incumplimientos.
El término medio da parte de razón a ambas posturas, porque si es cierto que constituye una buena noticia el desembolso de la citada cantidad, cercana al 75 por ciento de lo que cuesta la remodelación y la ampliación del complejo sanitario (110 millones), no es menos verdad que la lluvia de millones, además de incierta, no ha aplacado ni de lejos las quejas de decenas de profesionales y de pacientes, muy a disgusto con la Consejería de Salud porque el PMI dista mucho del diseño inicial que, a finales de 2006, presentó con cierta imprudencia el hoy presidente de la Junta, José Antonio Griñán, entonces consejero de Economía.
En ese momento, la «refundación» del Reina Sofía —como la denominó la consejera María Jesús Montero— estaba en pañales: sólo existía un boceto de su diseño pero Griñán mostró con ligereza unas diapositivas que recreaban el futuro hospital. Todo se vino abajo dos años después, cuando llegó la hora de plasmar en los planos la idealización virtual del centro sanitario. En el camino se quedó la intención de construir un Hospital del Niño y de la Mujer independiente del resto del complejo, aunque interconectado con él.
La solución arbitrada, y que es la que va a salir adelante, consiste en trasladar a los menores al actual Hospital General —que se remodeló hace unos años con los criterios propios de un recinto para adultos—. Esta decisión enervó a decenas de médicos, sobre todo a los pediatras, porque consideraban que eliminaba el principio básico de que los menores han de estar separados de los adultos. Además, los facultativos consideraban —y siguen considerando— que el PMI relega al Materno-Infantil a la última fase de los trabajos de reforma, cuando se trata del edificio más antiguo del Reina Sofía y el que de menos reestructuraciones se ha beneficiado en sus más de tres décadas de funcionamiento.
Estas quejas cristalizaron en la creación, a finales de 2008, de la Plataforma «No me quites mi Hospital», que ya ha recogido más de 50.000 firmas por la preservación de los derechos de los niños ingresados, que según Salud están garantizados en el proyecto final aunque se les vaya a trasladar al actual Hospital General.
El descontento viene de lejos. En 1996 la Junta presentó a bombo y platillo, y tras el incendio de ese verano en el centro sanitario, el denominado Plan Director para modernizar el recinto, y del que sólo se ha cumplido una fase, consistente en esencia en la construcción de un edificio para las consultas externas y actividades formativas y en la mejora de los accesos al Hospital. La segunda fase, que era mucho más ambiciosa y afectaba de lleno a las áreas de hospitalización, nunca vio la luz. Cuando el incumplimiento era ya clamoroso, Salud se sacó de la chistera la palabra «refundación», que venía envuelta en el pomposo nombre de Plan de Modernización Integral.
Coló durante un tiempo. Anestesió durante un par de años a quienes confiaban en que la Junta no iba a defraudar. Acabó haciéndolo y no midió las consecuencias del montaje de ciencia ficción que tuvo de maestro de ceremonias al parlamentario por Córdoba José Antonio Griñán. El Pleno del Ayuntamiento de la capital llegó a pedir en una moción unánime que la Administración autonómica fuera fiel a la palabra del hoy presidente, y hasta el PSOE votó a favor de la reivinciación, que cuando semanas después llegó al órgano plenario de la Diputación obtuvo el rechazo de los socialistas, ya aleccionados. Sindicatos, colectivos profesionales, asociaciones de pacientes, y hasta el Colegio de Médicos se unieron a la Plataforma, aunque algunos, como fue el caso de la entidad de facultativos se retiraron de ella al poco. Hasta el prestigioso doctor Manuel Concha compareció en un acto de apoyo a «No me quites mi Hospital», que cuenta con el respaldo de cerca de veinte asociaciones de diversa índole.
Diplomacia sanitaria
La delegada de Salud, María Isabel Baena, y el gerente del complejo, José Manuel Aranda, desplegaron todos los recursos diplomáticos a su alcance para convencer a quien tuviera dudas de que el PMI es la mejor solución para poner al Reina Sofía a la altura de su fama de excelencia, mas los esfuerzos de uno y otro, que obtuvieron receptividad en algunos ámbitos, encallaron en el dique de la Plataforma, que sigue erre que erre con su denuncia de que la reforma no respeta a los niños y relega al Materno Infantil.
Visto que fue inútil establecer un cordón sanitario frente a las críticas crecientes —fracasó, por ejemplo, la maniobra de la mayoría de los jefes de Servicio del complejo para escenificar su adhesión al proyecto—, la Administración autonómica no ha tenido más remedio que asumir que la ampliación del recinto se llevará a cabo con la oposición de buena parte de los profesionales, que se agarran a las dudas que presenta el PMI a cada paso que anda para demostrar que sus quejas están justificadas.




