Córdoba

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«Si Administración y sector apuestan, llegaremos a los 100.000 sacrificios»

Su principal interés es que al consumidor le quede bien clara la enorme diferencia que hay entre la excelencia y calidad de un ibérico puro frente a un simple animal cruzado con Duroc

Día 25/09/2010
Antonio Jesús Torralbo
Presidente de la DO Los Pedroches
Recién estrenado como presidente de la Denominación del ibérico cordobés, Antonio Jesús Torralbo, hace un llamamiento a industriales y ganaderos para que se unan a la marca.
—Ahora ya puede usted decir eso de «por fin»...
—Por fin, sí. Esto ha sido un largo camino. En esta ocasión la verdad es que no ha habido ningún tipo de interferencias, sino todo lo contrario, por parte del delegado de Agricultura, Francisco Zurera.
—Ser presidente de cualquier Denominación no es precisamente una pera en dulce.
—No lo es. Yo llevo ya cuatro días y la verdad es que tienes que ir afrontando muchos temas a la vez.
—Pero si lo ha intentado ya en dos ocasiones, por algo será. ¿Qué tiene en mente para Los Pedroches?
—Lo primero es consolidar lo que aquí se ha venido haciendo. Ha habido un crecimiento importante y se ha triplicado el número de sacrificios y también ha sido muy importante la etapa del Consejo anterior, con Tomás Aránguez a la cabeza, en el que se ha conseguido el reconocimiento por parte de la UE. También seguiremos con la promoción, aunque ya en estos últimos cuatro años se ha hecho un esfuerzo importante y se ha llegado a distintas ferias y mercados especializados, con lo que se conoce ya nuestro producto. Pero quizá mi objetivo no sea que se conozca, sino que se reconozca este producto.
—¿Eso qué significa?
—Pues que no está tan reconocido como debiera. El consumidor está muy confuso sobre qué es o no ibérico debido a la propia norma de calidad y habría que trabajar en este sentido. Así, está el ibérico puro y el llamado ibérico, que según marca la norma desde mi punto de vista es un engaño al llamarse de esa manera a un producto obtenido de un cruce con Duroc. Eso confunde por completo al consumidor cuando no tienen nada que ver una cosa con otra por la infiltración de raza y por cuestión genética. En ese sentido, como objetivo me marcaría la defensa de la propia singularidad de la raza porcina ibérica.
—¿En qué otros objetivos quiere profundizar en su nueva posición?
—Serían colaterales con el anterior, pero de máxima importancia, cual es garantizar la conservación de las dehesas de encinas, diferenciar un producto único y exclusivo en el mundo como es el jamón de ibérico en la dehesa o aportar la transparencia necesaria al consumidor para que el mercado asocie correctamente una raza y la bellota con un buen producto ibérico. Apostaría también por una simplificación del mercado, mediante el uso de un menor número de asignaciones y referencias y obtener por parte de la Administración la consideración de objetivo primordial en su acción normativa en el mantenimiento de la raza ibérica siempre vinculada a la dehesa. Porque la clave de este sector reside en la singularidad del cerdo ibérico en ese entorno.
—¿Tal y como está redactada la Ley de la Dehesa, de qué manera puede afectar a la Denominación?
—Es la pregunta del millón. La propia Ley de la Dehesa, en la que participé con una comparecencia en el Parlamento andaluz, es muy general. No la entiendo ni buena ni mala, y todo dependerá de la normativa que la regula y que es el plan director que se está elaborando ahora.
—Quedan aún muchos por convencer para que se adhieran a la DO. ¿Cómo se va a conseguir?
—Es un reto también pendiente del nuevo Consejo y yo lo haría teniendo en cuenta el reconocimiento que nos ha hecho la UE, significándolo como la plataforma de lanzamiento para llevar a esta marca de calidad y de excelencia a los distintos mercados. No sé la razón por la que muchos ganaderos e industriales aún no han entendido el tema de esta DO, que es la única totalmente andaluza que hay de ibérico, pero quizá con este nuevo impulso, que nos deja a la altura de Guijuelo, Huelva o Extremadura, los reticentes cederán.
—Sería una forma también para que los cerdos cordobeses dejen de nutrir a Guijuelo, ¿no?
—Eso es verdad, pero cada vez más se hace a través de cerdos cruzados, que no los amparamos. Todavía los hay que piensan que criar ibérico puro no es rentable, por culpa de la confusión que hay en el mercado, y se trata de hacerles ver que la marca de calidad supone un valor añadido.
—¿Cuál es el potencial de la marca?
—Es muy difícil decirlo. Los sacrificios este año fueron de unos 17.000 cerdos y en nuestra zona, donde hay 470.000 hectáreas de dehesa, estaríamos hablando de entre 100.000 y 170.000 cerdos en potencia. Que lleguemos a eso dependerá de si hay finalmente una apuesta por parte del sector, y de la Administración para aclarar esa confusión antes aludida.
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