La acusación particular en el caso del derrumbe de la calle Palomares, accidente que tuvo lugar en febrero de 2007 y que le costó la vida a un matrimonio tras desplomarse su vivienda, informó ayer a este periódico de que todo indica que «el juicio no se celebrará antes de que acabe el año».
Las partes están a la espera de que les den traslado del escrito de la defensa. Una vez que se resuelva este trámite, el proceso pasará al órgano penal pertinente para su enjuiciamiento.
En la causa hay cinco imputados, responsables de la obra colindante a la vivienda de los fallecidos que, presuntamente, provocó el derrumbe: el arquitecto, el aparejador, el representante legal de la constructora, su homónimo de la promotora y el capataz de la obra.




