Es difícil coger al presidente del Consejo Regulador, Manuel Pimentel, en un renuncio capaz de dejar al descubierto las auténticas cartas que lo inclinaron a repetir en el cargo. Sí se muestra convencido de que no todo está dicho en el futuro comercial de la zona Montilla-Moriles, y adelanta que las bodegas quieren poner en marcha una novedosa experiencia destinada a enganchar a los más jóvenes: una presentación este año en Córdoba de los vinos de tinaja del año, ligada a actividades lúdicas que resulten atractivas a la juventud.
—¿La unanimidad que mostró todo el sector del marco vitivinícola en su reelección ha sido el único motivo que lo impulsó a seguir en la presidencia del Consejo Regulador?
—Es cierto que tenía pensado irme, pero llegó el momento y hubo una petición unánime, un compromiso, y la verdad es que yo he quedado muy enamorado del sector y decidí seguir hasta completar algún proyecto.
—Pero la realidad es que no hubo ningún otro candidato. Luego, ¿no parece tener su reelección los visos de una «solución de urgencia»?
—Creo que habría muchas personas que podrían optar al cargo, y seguro que muy válidas, aunque pienso que sencillamente el sector interpretó que sería conveniente que siguiera.
—¿Qué perspectivas augura a la zona?
—Iremos avanzando en la línea de otros años; es decir, de razonable optimismo en un momento muy difícil, donde el mercado del vino está muy complicado. Hemos tenido unos años de relativa tranquilidad en los que se ha puesto en marcha el Plan Estratégico, se han reducido los «stocks» y ha habido salidas razonables de vinos, a un precio también razonable. Creo que esta tónica se mantendrá, pero aún tenemos muchos retos, porque es verdad que no va muy bien la exportación, pues básicamente son a granel, y debemos aspirar a vender más en embotellado.
—Y en cuanto a la promoción ¿qué abordarán en este nuevo ejercicio?
—Al igual que en el primer mandato, en el que hemos rejuvenecido un poco la imagen del consumo del vino en las tabernas, una iniciativa de la que estamos muy contentos, este año cogeremos un par de ciudades; quizás, Jaén y Málaga, aunque probablemente también Granada; donde aplicar fórmulas temáticas. O sea, igual que en Córdoba pusimos en marcha la «ruta literaria» de las tabernas, comenzaremos a hacerlo en esas urbes, pero de forma más sintética.
—Además de ultimar flecos como aprobar el reglamento que recoja la especificidad de la graduación natural del vino de la Denominación de Origen o concretar el reglamento del vina
gre, ¿qué otros proyectos tiene para esta nueva etapa?
—Debe ser la de la racionalización de este periodo, que ha sido muy complicado. Lo del reglamento parece una cosa fácil, aunque nuestros vinos encierran unas peculiaridades por las que merece luchar. Queremos ir profundizando también en Córdoba capital, y ésta es una primicia que doy, en la idea del vino para la juventud, como caldo de vanguardia. Así que hemos comenzado a trabajar en un «aleluya» del vino nuevo que se realizaría a principios de diciembre en Córdoba, al que invitaríamos a las bodegas a presentar sus caldos del año, tanto en mostos como los de tinaja o el pedro ximénez, e incluso de la nueva cosecha en tintos. Lo vincularíamos a actividades de la gente joven como actuaciones de músicos que también estén comenzando, pues nuestro concepto es ligarlo a algo que nace y que pide su oportunidad.
—¿No se resentiría con esta idea el ya de por sí bajo consumo de los vinos más elaborados, de crianza?
—No, seguiremos manteniendo nuestra cata general, pero también tenemos que atraer a la gente joven. Es una apuesta bonita, una presentación en sociedad y ligado a lo nuevo.
—Supongo que ya estarán trabajando en las cuentas del Consejo Regulador, dado que aún siguen prorrogadas las del año pasado. Si puede anticipar algo, ¿habrá recortes para la partida destinada a promoción?
—En efecto, ya trabajamos en el nuevo presupuesto, aunque por ahora prefiero no adelantar nada.





