Al Ayuntamiento de Córdoba le ha pasado lo mismo que a multitud de familias. Cada vez que llega la factura de la luz hacen propósitos de enmienda para reducir su gasto energético que luego no resisten el contraste con la realidad. En el caso del Consistorio incluso puso por escrito su declaración de intenciones. El plan de ahorro energético fue incorporado como una medida más de austeridad a su plan económico-financiero para sanear las arcas, aprobado hace un año. Sin embargo, a tenor de los informes técnicos, los resultados se han quedado más cortos que las palabras.
El consumo eléctrico ha superado en 2,8 millones la cuantía que inicialmente había presupuestado el cogobierno de IU y PSOE para este ejercicio, que se ha revelado como «insuficiente». Así lo pone de manifiesto la Intervención de Fondos, el órgano encargado de fiscalizar los gastos municipales.
Para cubrir el desfase presupuestario, el Ayuntamiento deberá acordar un reconocimiento extrajudicial de ese crédito que no tiene sostén económico. Como paso previo, el Pleno municipal aprobará mañana una modificación presupuestaria por un importe total de 5,66 millones de euros, de los cuales 2,8 millones corresponden a un exceso en el gasto de kilowatios.
La Intervención rechaza este gasto extra al no verlo justificado. Y advierte de que el «elevado consumo» en luz contrasta con el plan de ahorro energético propuesto en el plan económico-financiero, según precisaron fuentes del Partido Popular.
Gasto por servicios
La factura corresponde a este año —deduce el órgano fiscalizador— «al no estar incluida en el expediente de facturas sin crédito de ejercicios anteriores». «El presupuesto inicial ha resultado insuficiente», señala. El informe da cifras pormenorizadas de lo que se ha encarecido el recibo de la luz en los distintos servicios: 1,2 millones de euros más en alumbrado público, 364.000 euros en gasto de energía eléctrica en los colegios públicos, 636.652 euros más por la iluminación de los inmuebles municipales y un sobrecoste de 616.941 euros en alumbrado extraordinario en fiestas.
Cabe recordar que el delegado municipal de Infraestructuras, Pedro García, anunció en septiembre de 2009 la sustitución de todas las farolas de la ciudad para ahorrarse un millón de euros en la factura de la luz.
El plan consistía en quitar las lámparas de vapor de mercurio y colocar en su lugar otras de vapor de sodio. Gracias al recambio, el gasto eléctrico municipal —que en 2008 rondó los 3 millones— se reduciría un tercio en tres año, lo que iba a permitir destinar dinero a «otras inversiones».




