STEFANICA CIOBANU
Intérprete judicial
—¿Cuánto tiempo lleva trabajando como traductora judicial de súbditos rumanos?
—Dos años. Es un trabajo que requiere mucha responsabilidad, seriedad, buena educación y mucha paciencia.
—¿Resulta complicado llevar a cabo las traducciones?
—Al principio me resultaba agotador, pero poco a poco me fui acostumbrando. En un juicio se utilizan términos de este ámbito y no todas las personas que se sientan en el banquillo, en mi caso, rumanos, los entienden. Intento utilizar un vocabulario básico. Por ejemplo, se suelen asustar con la pena del fiscal.Cuando acaban las vistas, me suelen abordar con muchas preguntas.
—Antes de hacer la traducción, ¿conoce el caso que se está juzgando?
—En absoluto, es una traducción instantánea. Yo simplemente me presento y voy traduciendo lo que dice el juez, las partes y las personas que prestan declaración.
—¿Ha vivido alguna experiencia en la que haya habido algún malentendido?
—De momento, no. Intento hablar claro, despacio, utilizando sinónimos y palabras que se entiendan. Hasta la fecha, siempre me he sentido satisfecha con mi trabajo.




