De nuevo una obra, de nuevo las líneas 1, 4 y 7, otra vez la ausencia de microbuses; una vez más los usuarios de Aucorsa sufren las consecuencias, aunque sean temporales. El cierre de la calle Cruz Conde el lunes pasado por el comienzo de los trabajos para su semipeatonalización ha dejado sin servicio a las cinco paradas que las líneas 4 y 7 tenían entre la plaza del Cristo de Gracia y la de Las Tendillas en sus recorridos de ida desde Fidiana a Renfe y de Cañero a Poniente, respectivamente, y, con ello, a cientos de viajeros sin la posibilidad de salir en transporte público desde ese eje y su entorno. Ayer, segundo día del corte de Cruz Conde, los usuarios afectados aún no habían digerido los cambios de costumbre y el sobreesfuerzo al que obligan las modificaciones. Y es que, las paradas más cercanas al Ayuntamiento y Las Tendillas de ambas líneas hay que buscarlas en Ronda de los Tejares, mientras que la de San Lorenzo en Ronda del Marrubial —desde donde siguen por Ollerías y Colón—, alternativas ambas que no solucionan el problema con el que se encuentran quienes subían en el autobús en El Realejo. Quienes viven en los barrios que confluyen en tan transitada calle, así como quienes los frecuentan, se cuentan entre los más perjudicados, no tanto por la dificultad para llegar hasta allí, con un simple transbordo en Trinitarios a la línea 1 (Fátima-Tendillas) que sí llega hasta Claudio Marcelo, como por los problemas que hay para salir de esta zona en transporte público si el destino no es Levante.
En ese caso, ir andando a la parada menos lejana es la opción más barata, aunque no fácil para María Sánchez, una mujer de 74 años que acude con su esposo a menudo al Hospital Reina Sofía. «Antes íbamos en el 7 hasta Ronda de los Tejares y allí cogíamos el 2 pero ahora necesitamos pedir un taxi y no puede ser tanto gasto», se queja. Y no sólo hasta el Hospital, sino a cualquier lugar más allá de Cruz Conde les es casi imposible ir, asegura esta vecina.
Todos los usuarios consultados ayer por ABC coincidían con María. Es el caso de Esperanza Cachinero, que trabaja cerca de Las Tendillas y que en días de lluvia como el de ayer opta por ir hasta Gran Vía Parque en autobús. Ahora se ve obligada a volver a casa andando porque tarda más en ir hasta Ronda de los Tejares y esperar a que llegue el 7 que en regresar a pie paraguas en mano aunque sea más incómodo. O el de Alfonso, un estudiante usuario de la línea 7 que algunas veces coge el último autobús de la noche en San Lorenzo en dirección Poniente y que ahora lo tendrá que hacer en Ronda del Marrubial, por lo que deberá terminar antes de tiempo con sus obligaciones para no quedarse en tierra.
Este joven apela a la posibilidad de que se habiliten microbuses que conecten el eje Trinitarios-Realejo con Ronda de los Tejares, mientras que otros de los usuarios consultados hablan de dar salida a los autobuses por Alfaros si se cambiara la dirección del tráfico por esa calle, aunque esto obligaría a modificar los itinerarios de vuelta de varias líneas como han hecho en este caso con la número 1.
Y es que, si a la ida no cambia su recorrido, la obra de la calle Cruz Conde sí que la desplaza hasta la Ribera de vuelta a Fátima, con el consiguiente aumento del tiempo de espera. Así lo cuenta Miguel Ángel Arroyo, que coge este autobús en Claudio Marcelo. «Desde el cambio no lo he hecho pero está claro que tarda más que cuando iba por Ollerías», ya que bajará por Alfonso XIII, Capitulares, San Fernando y llegará por Campo Madre de Dios a la avenida de Barcelona y Ronda del Marrubial para volver a su recorrido habitual después de que nadie suba ni baje en Tejares, Colón ni San Cayetano.




