El alcalde de Córdoba, Andrés Ocaña, mostró ayer su preocupación por la que atraviesa la empresa constructora Noriega, que ha entrado en concurso de acreedores. Su situación, aseguró, no es distinta de la de otras firmas «que han venido soportando una carga financiera de cierta entidad» lo que, unido a la pérdida de ingresos, acaba creando «una losa de gran magnitud para las empresas».
Ocaña aseguró que el concurso de acreedores «es una fórmula para garantizar el cobro de proveedores de una manera ordenada y controlada por la Administración Judicial». No es «una situación deseada, sobre todo por la propia entidad», y sus efectos no serán demasiado buenos en el empleo ni en la economía de Córdoba. «Esperemos que la transición a una recuperación dure lo menos posible, porque ya es demasiado», insistió el alcalde.




