Natural de Granada, Manuel Porras llegó a Córdoba y al colegio Cervantes en 1988. Tras 22 años como profesor de Biología, este curso ha sido nombrado director del colegio. Anteriormente formó parte del equipo directivo como secretario y jefe de estudios de Secundaria y Bachillerato.
—¿Qué supone llegar a la dirección del colegio Cervantes?
—Es un orgullo y a la vez es una gran responsabilidad porque nuestro colegio cuenta con una trayectoria muy importante y es un referente de los Maristas. Creo que tras 22 años trabajando aquí conozco muy bien el centro y además cuento con un magnífico equipo.
—¿Qué objetivos se ha propuesto para los próximos cuatro años?
—En primer lugar, mantener el espíritu familiar propio del centro. También espero que en los próximos cuatro años logremos el concierto de Infantil y, si es posible, el de Bachillerato, para conseguir el objetivo de una oferta educativa totalmente concertada. Por último, y esto constituirá una verdadera aventura, estamos trabajando para que el Cervantes sea un colegio plurilingüe. Ya hemos iniciado este proyecto en Infantil y queremos desarrollarlo en el resto de los niveles durante los próximos años.
—Hablando del concierto de Infantil, el Cervantes lleva cuatro años reclamando ayudas públicas para este nivel y ya ha recibido cuatro negativas de la Junta de Andalucía.
—La Junta insiste en negarnos el concierto argumentando que no es necesario porque hay suficientes plazas de Infantil en la zona. Sin embargo, nosotros mantenemos que la postura de la Junta impide a los padres elegir el centro que quieren para sus hijos, lo que va en contra de la Constitución. Todos los años recibimos ciento y pico peticiones de admisión en Primaria y hay muchas familias que están en otros centros de la zona durante Infantil y que cuando llegan a Primaria piden nuestro colegio. De momento, y ante la negativa de la Junta, estamos haciendo un esfuerzo y subvencionamos a las familias el 50 por ciento del coste real de la plaza en Infantil.
—Hace unas semanas se supo que los tribunales han adjudicado una plaza escolar a dos alumnos en su colegio después de que la Junta se las negara. ¿Qué opina de la medida?
—La Administración no es flexible a la hora de autorizar más plazas para que respondamos a la demanda de las familias o de incrementar el número de alumnos por aula (ratio) cuando el caso lo requiere, así que la única salida que tienen las familias para defender sus derechos son los tribunales.
—Han protestado contra el nuevo sistema de escolarización telemática. ¿Por qué no le gusta?
—Porque elimina el contacto de los centros con los padres, algo que forma parte del carácter familiar del colegio. Tenemos la costumbre de tener una reunión con los padres que quieren que sus hijos estudien en el centro para presentarles nuestro proyecto e informarles de nuestro carácter cristiano. No es un proceso de selección porque aquí no se selecciona a nadie y el sistema de admisión es abierto, pero creemos que es importante este trato personal, cercano y directo.
—Otro tema que ha generado controversia es la nueva asignatura de Educación Sexual, que ya cuenta con la oposición de los padres. ¿La impartirán en su colegio?
—Bueno, la nueva asignatura aún no está desarrollada. Creemos que se trata de una formación necesaria, que es parte del proceso educativo, pero hay que distinguir entre los valores que son aceptables y los que no. En nuestro caso, todos los años organizamos charlas específicas sobre Educación Sexual para los alumnos de Secundaria y Bachillerato. Están organizadas por la Asociación de Padres de Alumnos, cuentan con la participación de expertos y su contenido es conforme a los valores de las familias y al ideario del colegio.





