Cualquier negociación es como una partida de ajedrez en la que cada una de las partes mueve sus piezas para conseguir sus objetivos. La del ajuste laboral en Cajasur no es una excepción. Ayer tuvo lugar la segunda reunión entre los sindicatos y los responsables de BBK para analizar las posibles soluciones para el ahorro de costes laborales en la entidad cordobesa.
Los directivos de la caja vasca ya dejaron claro en el primero de estos encuentros, celebrado el pasado 2 de diciembre, que el recorte en términos económicos debía rondar entre los 40 y los 45 millones de euros. Ayer era el turno de los sindicatos. Aspromonte, en su calidad de central mayoritaria en Cajasur —con más del 70 por ciento de los representantes de los trabajadores—tomó la voz cantante. El presidente de este sindicato, José Ignacio Torres, quien calificó de «positivo» el clima en el que desarrolló el encuentro, informó de que la oferta presentada por su organización incluía una importante novedad. Junto a las ya consabidas medidas no traumáticas —prejubilaciones y bajas incentivadas—, este colectivo presentó una batería de acciones «coyunturales», cuya aplicación se llevaría a cabo durante un plazo de dos o tres años.
Torres explicó que serían reducciones de jornada, excedencias o extinciones de contratos temporales. Todo ello con el objetivo de que no se produzcan despidos entre aquellos empleados que deseen continuar con su puesto de trabajo. Detrás de esta propuesta puede esconderse el temor de las centrales de que las prejubilaciones y las bajas incentivadas no sean suficientes para alcanzar el recorte pretendido por la cúpula de BBK. «Son medidas que ya se están llevando a cabo en otros procesos similares en el sector financiero español», defendió el máximo responsable de Aspromonte.
En la reunión de ayer ninguna de las partes planteó cifras concretas de salidas en la plantilla. Los sindicatos consiguieron el compromiso de los responsables de la caja vasca de que en el próximo encuentro, que tendrá lugar el 30 de diciembre, se les facilitará toda la documentación relativa a la estratificación del personal en cuanto a su salario y edad. Todo ello con el fin de que dilucidar cómo se puede llevar a cabo el ahorro de costes deseado por BBK y que las propias centrales ven como inevitable.
Un punto en el que coincidieron las tres organizaciones sindicales presentes ayer en la reunión —Aspromonte, CC OO y UGT— era la solicitud a la entidad presidida por Mario Fernández de que en futuras negociaciones se incluya a la plantilla de la Obra Social y del grupo de empresas de Cajasur. Por su parte, el representante de CC.OO. en la negociación, José Rafael Navarro, se mostró más pesimista, al señalar que la reunión tuvo «poco contenido». Este dirigente sindical volvió a insistir en que, dado el recorte pretendido por BBK, el ajuste laboral podría afectar a unos 700 trabajadores de la caja cordobesa, una cifra que siempre ha considerado excesiva Aspromonte.
Navarro abogó por reducir la edad a partir de la que los empleados de Cajasur podrían solicitar la prejubilación, que en un principio estaría situada en los 56 años. Desde el sindicato CC.OO. se advirtió que, de esta manera, sólo podría acogerse a esta medida poco más de 400 trabajadores de la entidad financiera.




